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Pedro Bayarri: “Lo que queremos es sensibilizar a la gente joven para que cambien la realidad que no conocen o conocen distorsionada.”

2020-01-10T12:46:25+01:00agosto 31st, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

121 millones de niños y niñas adolescentes nunca han ido a la escuela, según la UNESCO. Eliminar este dato, está en nuestras manos. En la Campaña Solidaria del Estudio organizada por Cooperación Internacional, los niños donan sus horas de estudio. Así, toman conciencia de que no todos tienen la suerte de poder ir a la escuela. Por cada hora de estudio, las empresas patrocinadoras destinan un euro a financiar proyectos de cooperación al desarrollo en países del sur.

Pedro Bayarri es el Coordinador de Voluntariado del área de Levante, el objetivo de esta organización es sensibilizar a los más jóvenes. Saben que el motor que hará girar el mundo mañana, hoy está sentado en pupitres.

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Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Cuáles son los mayores logros conseguidos esta temporada por Cooperación Internacional?

En Cooperación Internacional Levante nos hemos centrado este año en poner en marcha un proyecto en Senegal de reconstrucción de una escuela. Y esto sería la fase final porque durante todo el año hemos estado haciendo distintas actividades tanto de sensibilización como de voluntariado para poder llegar a ese fin. Es decir, hemos hecho torneos de paddle con chavales jóvenes para explicarles a dónde iba al dinero y para que supieran exactamente que lo que estaban haciendo es ayudar a otros niños para que puedan estudiar. Es muy importante sensibilizar a los niños y a la juventud española con problemas de otros niños y otra juventud que existen en otros países. Y eso es un poco el mayor logro que hemos conseguido: sensibilizar a la gente joven con un proyecto muy concreto y animarles a que ayuden en ese proyecto, bien de forma desinteresada con dinero o ayudando o simplemente sensibilizando.

Los voluntarios de Cooperación Internacional son jóvenes universitarios…

Nosotros tenemos dos tipos de voluntariado: a nivel local y a nivel internacional. A nivel local, como tu bien has dicho, todo nuestro voluntariado es gente joven, entre los 16 y los 30 años, si consideramos como jóvenes a las personas con 30 años. Pero, sobre todo, son personas en edad universitaria que durante su tiempo libre quieren ayudar a los demás. Además, es un voluntariado estable, es decir, no es puntual. Hacen actividades con distintos colectivos durante todo el año y muchos de esos voluntarios, lo hacen también en verano o cuando tienen sus vacaciones, que algunos utilizan para ir a Senegal. No solamente se van a hacer “postureo”, una palabra que está muy de moda entre la gente joven, sino que van de verdad a ayudar. Es muy importante distinguir entre el “postureo” y el voluntariado sincero. Entonces, como son chavales que durante el resto del año están muy sensibilizados y se dedican a ayudar, cuando van a estos países, pues la verdad es que su aportación es total.

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Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Qué importancia tiene inculcar estos valores en ellos?

Es muy importante. Primero, para que vean que todos somos iguales. Segundo, que aunque haya otras culturas, otras ideas y otras formas de entender la vida… es fundamental que vean que ellos no son el centro del mundo. Y tercero, también es primordial para los beneficiarios de las acciones para que vean que hay otras personas que también se preocupan por ellos. Es una forma de darles esperanza.

¿Qué tipo de actividades realizáis a nivel local?

Nosotros tenemos un programa de voluntariado social a nivel de la Comunidad Valenciana en el que trabajamos con distintos colectivos: personas mayores, con discapacidad intelectual, en riesgo de exclusión social… Lo que hacemos es contactar con distintas asociaciones y les facilitamos voluntarios. Muchas veces el problema es que la gente quiere hacer voluntariado, pero no sabe cómo. Nosotros somos una plataforma muy sencillita que pone en contacto a gente, sobre todo universitaria que es la que tiene un poco más de tiempo, con entidades de distintos colectivos. Y de esa manera intentamos abarcar un amplio abanico de colectivos con distintos horarios y en diferentes zonas para que todo el mundo que quiera hacer voluntariado y esté interesado pueda hacerlo. Les facilitamos el seguro y la formación, si es necesaria. Pero sobre todo nos encargamos de simplificar todo el proceso del voluntariado. Ése es nuestro trabajo principal. También tenemos el programa de desayunos para los niños en riesgo de exclusión social. Nosotros damos de desayunar aproximadamente a cien niños todos los días en distintos colegios de Valencia. También tenemos unas actividades de sensibilización muy encaminadas al proyecto de Senegal. Intentamos que personas con cierto nombre den charlas a jóvenes sobre su testimonio como voluntario o porque tiene una ONG o está muy sensibilizado con este mundo. Y aparte tenemos las campañas de Navidad.

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Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Qué objetivos tenéis de cara al próximo año?

Queremos ampliar el número de colegios donde repartimos desayunos. Nos hemos dado cuenta que es muy importante que los niños vayan bien nutridos al colegio. Además, a raíz de los desayunos se crean actividades extraescolares. Estamos en contacto con los niños y, además, mientras unos desayunan, otros están jugando a distintos juegos, al ajedrez… En uno de los coles se ha conseguido que con los desayunos se cree un programa de reciclaje. No sólo son desayunos, sino también todo lo que lo rodea. También queremos exponer este año por todas los coles de la Comunidad Valenciana el documental que grabamos en el Líbano sobre la vida de los niños en los campos de refugiados y la educación que tienen allí. Queremos darle mucha importancia a este proyecto. Nosotros lo que queremos, en estos tiempos, es sensibilizar mucho a la gente joven para que cambien la realidad que no conocen o conocen distorsionada.

La Comunidad Valenciana es pionera en la implementación de los ODS. Me gustaría conocer ahora su opinión sobre uno en concreto. Según el Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, España ocupa el puesto número 30 de un total de 149 países comprometidos con estos objetivos y de los 17 objetivos, nuestro país solo aprueba en igualdad de género, de momento. Según su opinión, ¿crees se ha conseguido y qué medidas se han tomado para ello?

Buena pregunta. En este tema se ha avanzado muchísimo. De hecho te voy a contar una anécdota: en Senegal llamaba la atención que los hombres ayudáramos a recoger la mesa y fregar los platos de la comida. Fíjate en qué punto se encuentran algunos países y en qué punto nos encontramos nosotros. Creo que España ha avanzado muchísimo y creo que está contribuyendo muchísimo a la igualdad entre los hombres y las mujeres.

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Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Cómo se aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

Te voy a hablar desde nuestra experiencia personal. Uno de nuestros proyectos está muy relacionado con el medio ambiente. Quizás a los mayores les puede costar más, pero como nuestro objetivo es el público más joven, con estos proyectos, vemos cómo estos avances van calando muchísimo en este colectivo. Uno de ellos trata sobre la importancia del agua y porqué debemos cuidar la naturaleza. Son cosas que a lo mejor ya damos por hechas, pero que calan mejor en los niños con actividades fuera del horario escolar y, además, nos hemos dado cuenta de que están muy sensibilizados. Le dan mucha importancia a cuestiones como el agua. Yo creo que entre todas las ONG e instituciones van calando estas medidas que se incluyen en estos objetivos muy claros. Si tú ves cómo ha ido evolucionando la gente en todos estos temas, no tiene nada que ver con la conciencia que se tenía hace unos años.

Como ONG, ¿en qué medidas crees que los gobiernos deberían hacer más hincapié?

Quizás pediría que fueran más realistas. Están muy bien los grandes discursos, los grandes objetivos… Pero también hay que poner los medios para que esos objetivos se puedan realizar. Es decir, que no se quede sólo en palabrería y que pasen a los hechos. Y no hablo de grandes hechos, sino de cosas muy concretas y pequeñitas, pero que ese pequeño granito vaya haciendo muchos granitos. No hacen falta grandes programas mundiales, sino cosas muy precisas. Hay que ir muy poco a poco, aunque sin parar. A lo mejor, los ODS están muy bien, pero yo veo que hacen falta medidas más definidas.

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Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

La verdad es que me gustaría encontrar un mundo más justo, es decir, que la gente pueda ser autosuficiente, desarrollarse, tener acceso a lo básico: sanidad, educación y trabajo. Creo que estas tres cosas son fundamentales para que en el año 2030 el mundo sea diferente y entre todos cambiarlo. Y esto no hay que dejarlo solo en manos de los entes públicos sino que ha de ser la sociedad civil la que sea la referente en este cambio. No sólo en Europa, que también, sino en los países en vías de desarrollo.

¿Qué papel jugaría esta sociedad civil?

La sociedad civil tiene que ser el motor transformador de la sociedad y del mundo. Es muy importante, primero, sensibilizarnos, por eso la importancia que te he explicado de sensibilizar a la gente joven porque son el futuro. Para el 2030, esa gente serán los que estén tomando las decisiones. Y la sociedad civil es el motor del cambio, por eso es súper importante que sea la sociedad civil la que marque a los gobiernos qué quieren de cara el futuro.

 

 

Isabelle Mamadou: “La sociedad civil juega un papel fundamental y protagonista en la implantación de los ODS”

2020-01-10T12:48:12+01:00agosto 24th, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

“Las mujeres no siempre llevan tacones” es uno de los eslóganes que podemos leer en la sede de la organización de Movimiento por la Paz el Desarme y la Libertad, aunque es más conocida como Movimiento por la Paz o, simplemente, MPDL. La frase la escribió un niño tras una campaña de sensibilización de esta organización con más de 30 años de recorrido. Celebraron el pasado 25 de julio el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes. Isabelle Mamadou, responsable de la delegación de la Comunidad Valenciana, nos explica que ellas sufren discriminación múltiple: por un lado, por ser mujer, por otro, por su herencia étnica.

Isabelle es además la primera española seleccionada para el programa de becas para afrodescendientes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). Su misión es contribuir a la protección y promoción de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de los afrodescendientes en nuestro país.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Cuáles son los mayores logros de Movimiento por la Paz – MPDL conseguidos esta temporada?

Tenemos miles de personas beneficiarias de cuestiones jurídicas, sociolaborales y humanitarias en toda España, pero además de eso, en los últimos meses estamos reforzando las actuaciones con personas refugiadas. Fuera de España, trabajamos también con personas refugiadas con algún problema de discapacidad. Y ahora en España, actualmente, estamos montando los dispositivos de acogida y atención para personas solicitantes de asilo. Estamos viendo los pisos, por ejemplo. Ésa sería una parte importante de nuestros proyectos. Por otro lado, desde que empecé con el Programa Afrodescendientes de las Naciones Unidas sí que estamos desarrollando actividades específicas para dar visibilidad a las personas afrodescendientes en España y también para aumentar su participación en la vida pública y política. Actualmente, somos la única ONG española que colabora con las Naciones Unidas en esta temática y también la única que este año ha asistido a las consultas que se realizan en Ginebra cada año. Se celebran con gobiernos, sociedad civil y grupos de expertos para incluir a las personas afrodescendientes como un grupo especialmente vulnerable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

¿Qué tipo de actividades realizáis dentro del Programa Afrodescendientes?

De momento, lo que hemos hecho es sumar todas las organizaciones, hemos contactado con 50 en España y con el apoyo de estas organizaciones, realizamos informes que entregamos al Alto Comisionado de los Derechos Humanos para que conozca la situación en España. Luego, por otro lado, hay una parte del programa que es capacitar a estas organizaciones, que tienen objetivos comunes, para reforzar su trabajo también en el tema de la afrodescendencia. Y el mes pasado, celebramos en Valencia el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente por primera vez. Fue una actividad muy bien acogida porque vinieron casi 200 personas y nos permitió que hubiera mucha participación, se generó un debate muy constructivo y es a través de este tipo de actividades o celebraciones que luchamos contra la discriminación racial.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Qué significa que un acto como éste tenga tanto éxito?

Es muy importante porque es uno de los objetivos, no solo de la Agenda 2030, sino también del Decenio Internacional de las personas afrodescendientes. El Decenio Internacional es un periodo de diez años, que va de 2015 a 2024, en el que todos los estados miembros de las Naciones Unidas, los 193 estados, tienen que aplicar medidas para combatir la discriminación racial. Entonces, dentro de esas medidas hay tres ejes: el de Reconocimiento, el de Justicia y el de Desarrollo. Y en cada uno de los ejes hay que hacer una serie de actividades. Y esta actividad entra dentro del eje de reconocimiento, es decir, conocer la herencia cultural de las personas afrodescendientes para terminar con los prejuicios raciales.

¿En qué objetivos va a seguir insistiendo Movimiento por la Paz – MPDL de cara al año que viene?

Nosotros, como entidad, ya somos referentes en tema de derechos humanos, en construcción de paz y también creamos iniciativas e incidencias políticas en todos los países donde trabajamos. Yo creo que de cara al próximo año lo que haremos es reforzar el trabajo en capacitar a otras organizaciones con objetivos comunes, es decir, acompañarlas y apoyarlas en tema de incidencia política y participación, que es uno de los ejes de la Agenda 2030, el enfoque de alianza que marca la agenda.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

En estos momentos, todos los países son países en desarrollo sostenible y el fin último es conseguir cumplir los 17 objetivos. Según el Índice de los ODS, España ocupa el puesto número 30 de un total de 149 países comprometidos con estos objetivos y de los 17 objetivos, nuestro país solo aprueba en igualdad de género, de momento. Según su opinión, ¿qué medidas se han tomado para conseguirlo?

Es cierto que en los últimos años se han aprobado planes de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, pero España tiene mucho que mejorar en cuestiones de igualdad de género porque la violencia machista sigue siendo un problema grave en la sociedad. Además, ser mujer es sinónimo de cobrar menos. Y nosotros, que trabajamos también con personas de diferentes grupos étnicos, la situación de las mujeres afrodescendientes y las mujeres de otros colectivos étnicos tienen una situación realmente crítica porque sufren distintas formas de discriminación, la que llamamos discriminación múltiple: de género y también por herencia étnica.

La Comunidad Valenciana es pionera en la implementación de los ODS. Incluso, el Acuerdo del Botánico que fijó un presidente de la Generalitat está redactado basándose en la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible y este año se han incorporado 201 medidas más. ¿Cómo se aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

Bueno, yo creo que para aplicar los ODS en cualquier entorno, a nivel local o internacional, hacen falta tres elementos principales: el primero es la voluntad política, tanto del gobierno como de las administraciones locales; después, tiene que haber unos recursos asignados y, por último, la participación de la sociedad civil. Y ésta debe estar en todas las etapas, tanto en el diseño, como en la implementación como en la evaluación. Y yo creo que la Comunidad Valenciana sí que está construyendo estrategias para hacer coexistir esos tres factores fundamentales.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Han aumentado presupuestos, la sociedad civil está participando…

Sí, de hecho, nosotros y muchas otras ONG hemos participado en la Ley Valenciana de Cooperación, se nos ha pedido aportaciones. Los agentes de la sociedad civil sí están participando.

¿Qué papel juega el sector privado y la sociedad civil?

La sociedad civil juega un papel fundamental y protagonista. La sociedad civil es la que influye en las políticas, en las leyes, también es la que ejerce presión para que se eleven los niveles de transparencia y para que se rindan cuentas. Además, en nuestro caso, que trabajamos con organismos internacionales, la sociedad civil es la que notifica las violaciones de derechos humanos. También es la que ayuda a movilizar a la sociedad. Por su parte, creo que las alianzas con las empresas privadas permiten obtener fondos para realizar campañas y proyectos. Y también disponer de voluntariado en algunos casos.

¿En qué tipo de medidas los gobiernos deberían hacer hincapié de cara a la Agenda 2030?

Creo que a nivel nacional, quedan muchas cuestiones por resolver en temas de la no discriminación. En España, por ejemplo, habría que darle más visibilidad a la diversidad cultural. Yo lo veo con respecto al Objetivo 16, que es sobre el que yo suelo trabajar, que es el que promueve las sociedades pacíficas, inclusivas y ofrece acceso a la justicia para todos. Con respecto a ese objetivo, yo creo que se deberían mejorar la gestión de las políticas migratorias, nosotros trabajamos con mucha población inmigrante. Y, por supuesto, dejar de criminalizar y de privar de libertad a las personas inmigrantes por el hecho de no tener la situación regularizada.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Y a nivel internacional?

Yo creo que en todo. Es urgente apoyar las iniciativas de educación, que como marca la agenda es el primer objetivo, pero, además de eso, en general, no se está cumpliendo la Agenda 2030 como se debería. Entonces, hay muchos objetivos que están cerca del aprobado y muchos en los que se debe seguir avanzando. Especialmente, el del tema de la pobreza, el hambre y las desigualdades económicas.

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Me gustaría encontrarme una sociedad en la que las personas no estuvieran divididas por religión, raza, grupo étnico o sexo, por ejemplo. De hecho, creo que en 2030 la situación de los Derechos Humanos habrá mejorado mucho, pero la Agenda 2030 plantea un reto muy grande. Son 17 Objetivos con sus 169 metas que deben ser alcanzadas por 193 países de las Naciones Unidas. Honestamente, creo que en 2030 quedará mucho por hacer todavía.

Trini Blanch: “Sabemos que la cooperación internacional es una herramienta fundamental para luchar contra las desigualdades y la pobreza”

2020-01-10T12:49:19+01:00agosto 17th, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

Trini Blanch es la presidenta de la Coordinadora Valenciana de ONGD y llega a la entrevista con la sonrisa puesta. No es de extrañar, en julio recibieron la Medalla de Oro de la ciudad gracias a su labor al frente de las ONGD valencianas. Su rol desde 1992 es formar a las propias organizaciones. Cada una de ellas es independiente, pero en cuanto atraviesan las puertas, sus siglas desaparecen.

Las 89 ONGD que actualmente forman la Coordinadora trabajan en grupos de trabajo y votan en asamblea el rumbo a seguir como sector. En la sede, los carteles como el de “Welcome Refugees” o “Pobreza Cero” recuerdan el papel fundamental que desempeñan.

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¿Cuál diría que es el mayor logro conseguido por la Coordinadora este año?

Nuestro logro más importante es el de exigir justicia en relación al Caso Blasco. Ahora se acaba de publicar el auto, nos hemos presentado como acusación popular y creo que es algo que tiene una repercusión no solo en el sector sino en la totalidad del pueblo valenciano y eso te hace sentirte satisfecho.

¿Cómo ha sido el proceso?

Ha sido un proceso muy largo. Nosotros reivindicamos que jamás le llamemos el Caso Cooperación sino Caso Blasco porque la cooperación no tiene nada que ver con lo que ha sido esta trama. Una trama llevada a cabo por una organización criminal que lo único que pretendía era desviar fondos de la cooperación. Ha sido muy complicado porque para las propias organizaciones ha sido muy duro el ver cómo la administración, que se encarga de velar por la gestión pública de los fondos de una manera transparente y eficiente, haya hecho totalmente lo contrario. Creo que ninguna de las organizaciones que estábamos dentro éramos conscientes realmente de todo lo que estaba ocurriendo y el participar como acusación popular de todo el proceso, estar leyendo emails, escuchas telefónicas, revisando documentación… para poder preparar ese escrito de acusación, ha sido lo más duro porque la terminología con la que se trata a las personas que más sufren del planeta es muy desagradable. Y luego está el sentimiento de amenaza permanente que hemos sentido como sector crítico previo al propio proceso. Cuando estábamos insinuando que las cosas en la Conselleria de Blasco no estaban yendo como deberían, las propias entidades, otras coordinadoras del estado, la propia administración… nos trataban como a los de la teoría de la conspiración. Y cuando se evidenció, y con mayor fuerza de lo que nosotros imaginábamos, fue una satisfacción del reconocimiento bien hecho, pero también la dureza de ser conscientes de con quién estábamos trabajando desde hacía muchísimo tiempo.

¿Y los objetivos de cara al próximo año?

A nosotros nos gusta pensar que la Justicia Blasco, como lo llamamos nosotros, es una cosa que por desgracia, desde hace seis años, planea sobre nuestra estrategia, porque no podíamos dejarlo a un lado, aunque también nos sentimos muy satisfechos de seguir siendo un referente dentro de las coordinadoras autonómicas, de ser una de las coordinadoras con mayor número de entidades dentro, pese a todo lo que ha ocurrido. Consideramos que nuestras entidades están jugando un papel, en cuanto a incidencia política, fundamental, que es el papel último que jugamos como organización. Y estamos dando pequeños pasos que son muy importantes y que tienen que ver con todos los cambios de gobierno que ha habido en los últimos años, en los que hemos estado exigiendo no solo espacios de participación sino que hemos ejercido con total responsabilidad en ese espacio y ese rol que jugamos como representantes del sector. Creo que el reto que tenemos de cara al año que viene es ver que esos pequeños pasos se consolidan y dejamos de hablar de compromisos electorales y estamos viendo cómo solucionar los problemas y que haya una apuesta real, en la que los compromisos presupuestarios se hagan realidad. Creemos que es algo muy simbólico, pero sabemos que la cooperación internacional es una herramienta fundamental para luchar contra las desigualdades y la pobreza.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Sin presupuesto no hay hechos…

Efectivamente, creo que está muy bien haber trabajado en la planificación, sin embargo, si queremos medir el impacto que tiene la cooperación valenciana, tenemos que poner recursos técnicos y económicos para poder llevarla a cabo.

En estos momentos, todos los países son países en desarrollo sostenible. Según el Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), España ocupa el puesto número 30 de un total de 149 países comprometidos con estos objetivos y de los 17 objetivos, nuestro país solo aprueba en igualdad de género, de momento. Según su opinión, ¿qué medidas se han tomado para conseguirlo?

Creemos que los ODS son un avance en muchos sentidos. El hecho de que exista una agenda que vaya un poquito más allá de lo que es simplemente hablar de las consecuencias y empezar a hablar de las causas. Nosotros, como organizaciones, llevamos muchos años siendo conscientes de cuáles son las causas que generan esa pobreza y tener una agenda que menciona esas causas es fundamental. Sí que es cierto que hay que invertir, tener un plan realmente estructurado a nivel local y autonómico sobre qué papel jugamos en esa Agenda 2030, pero también es cierto que creemos que la Agenda 2030 son mínimos, que hay que trabajar en mayor profundidad muchísimas cosas y que, por desgracia, por el modelo productivo en el que se basa nuestra sociedad, creemos que esa sostenibilidad es muy difícil. Así, estar hablando de un proceso sostenible cuando sabemos que las teorías económicas están diciendo que el modelo no es sostenible a largo plazo, nos da pequeñas pistas y puede generar compromisos importantes en determinadas políticas, aunque tenemos que ir mucho más allá.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

No crees que se vayan a cumplir los ODS…

Me gustaría decirte que sí, pero creo que, aunque hayamos dado grandes pasos desde la Comunidad Valenciana, es una agenda a nivel de todo el planeta y todos los actores. Y podemos tener unos actores súper comprometidos, como las ONG, los sindicatos, otras entidades sociales, las empresas de economía social y solidaria… sin embargo, sabemos que hay otras fuerzas económicas y políticas que van en la dirección opuesta y que tienen demasiado poder y nos han demostrado que sus intereses son otros. Sabemos que debemos apostar por esa alianza con otros actores, pero para que realmente nos sintamos aliados de ellos, deben demostrar muchísimas cosas y mientras se sigan violando los derechos humanos, no podemos mantenerlos en un espacio protagonista en la implementación de esta agenda. Para eso estaremos el resto de entidades: para vigilar, denunciar y contagiar los pilares que deben sustentar esta agenda.

La Comunidad Valencia es pionera en la implementación de los ODS. ¿Cómo se aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

No sé si podemos hablar de la implementación, pero sí de planificación y estrategia de difusión, de hacer conocedores a todas las entidades locales de qué es esta agenda y qué papel juega cada uno de los actores locales en este sentido. La agenda está incluida en el propio Pacte del Botànic, está incluyéndose en cualquier espacio con diferentes actores y está generando espacios para reflexionar sobre ello. Pero sabemos que todo ello se está liderando desde Cooperación Internacional y para nosotros es muy importante que esto sea algo de todo el Consell y todas las administraciones públicas y es necesario que se apliquen mecanismos de vigilancia y transparencia para ver cómo lo aplican cada una de las consellerias. Es muy complicado estar hablando de que somos pioneros en la implementación de la Agenda 2030 aquí en la Comunidad Valenciana y a lo mejor no estar planteándonos el no contratar empresas que tienen fondos en los paraísos fiscales. Creemos que es importante que se tenga la panorámica desde todos los espectros aunque haya decidido liderarlo la Conselleria de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación. Además, los ODS son un paraguas que utilizamos las organizaciones para aprobar medidas relacionadas con la cooperación.

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

Fotografía de Ana Enguídanos Baena

¿Qué papel juega la empresa privada en el mundo de la cooperación?

Trabajamos con las empresas privadas desde hace mucho tiempo porque hay empresas de economía alternativa que son grandes aliados. No hace falta que nosotros reinventemos la rueda continuamente, a veces, únicamente replicamos las reflexiones de estas entidades referentes. Por otro lado, están las empresas privadas que no están dentro de este círculo con las que no hemos tenido una alianza tradicionalmente porque no han puesto en el pilar de sus objetivos la defensa de los derechos humanos sino el crecimiento económico a toda costa. Nosotros intentamos explicar que las cosas se puedes hacer desde otra óptica. También decimos que estamos en un momento en el que tenemos muchos frentes abiertos y nuestras fuerzas llegan a lo que llegan y, como sector, aunque seamos fuertes y comprometidos y con una visión muy profunda de lo que son las causas, también debemos medir nuestras fuerzas y, sobre todo, nuestro papel de denuncia, vigilancia, pedagogía… Vamos a seguir invitando a cualquier jornada que hagamos para reflexionar sobre esto, pero sabemos que no tenemos una capacidad de incidencia tan fuerte como la que pueda tener la propia administración… reduciendo los posibles privilegios fiscales, por ejemplo, que sabemos que es lo que les preocupa.

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Desde luego, no me gustaría encontrar el Mediterráneo como me lo encuentro, ni las fronteras como me las encuentro. Me encantaría hinchar el pecho y estar diciendo que la cooperación española está siendo un referente a nivel estatal dentro de su modelo descentralizado y que se han cumplido todos los compromisos presupuestarios. Me encantaría encontrarme que las desigualdades sociales ya no existen. Me encantaría encontrarme una sociedad en la que nadie se cuestiona si eres hombre o mujer para acceder a determinados recursos o tener posibilidades de tomar decisiones sobre toda tu propia vida. Me encantaría encontrarme un planeta en el que no estemos hablando de contar los años que le quedan. Y en eso es en lo que trabajo.

Marlene Perkins: “Queremos lograr que la educación se reconozca como algo que debe estar más allá de las disputas políticas o de las crisis económicas”

2020-01-10T12:50:48+01:00agosto 9th, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

Más de 1,4 millones de niños están en peligro inminente de muerte por desnutrición aguda grave en Sudán del Sur, Yemen, Nigeria y Somalia. Bashar es sirio, tiene 12 años y desde el pasado enero sufre una discapacidad visual tras recibir un disparo de un francotirador, la bala entró por el ojo izquierdo y salió por el derecho.

Marlene Perkins, responsable de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF, nos cuenta la realidad que viven Emilia, Chris, Naazma… y la labor que realizan desde hace 70 años para convertir el mundo en un lugar donde los niños solo sean niños.

 ¿Cuáles son los mayores logros conseguidos esta temporada por UNICEF?

Nuestros logros son conseguir fondos de la sociedad española para realizar nuestro trabajo en los 190 países en desarrollo en los que actuamos. Estamos muy satisfechos con la recaudación que obtenemos, tanto de las instituciones como de todos los socios. Son nuestro mayor pulmón, hay más de 300.000 en España. Gracias a ellos, realizamos proyectos de cooperación y de emergencias. UNICEF ha crecido en los últimos años mucho dentro de la opinión pública española, de manera que, hoy en día, la aportación de España en emergencias también es extremadamente potente. En los países desarrollados hacemos una labor distinta a la que hacemos en los países en vías de desarrollo. Una es ésta, la de la captación de fondos; la otra gran vía de trabajo, de la que estamos muy satisfechos aunque queda mucho por hacer, es la de la incidencia política aquí en España. Hemos conseguido que haya 11 comunidades autónomas que hayan aprobado un pacto por la infancia, de cara a un futuro Pacto de Estado que prime los derechos de los niños en España. También trabajamos a nivel municipal, tenemos el programa “Ciudades amigas por la infancia” que exige una serie de requisitos a largo plazo a los municipios para que tengan planes para la infancia, como el derecho a la participación.

Explíqueme una de las últimas campañas que han realizado en cuanto a sensibilización.

Una de nuestras últimas campañas fue Trending Topic durante un tiempo. Se llama “Rompe el muro” y aborda uno de los temas que UNICEF más quiere trabajar en España, que es la xenofobia. En lugar de ver a un niño, vemos a una persona extranjera y la idea es romper esa barrera que nos separa.

Fotografía Ana Enguídanos Baena

Fotografía Ana Enguídanos Baena

Y uno de los últimos proyectos realizado en los países en desarrollo en los que actúan.

Trabajamos en muchísimos proyectos muy diferentes en el ámbito de la cooperación internacional. Nosotros vemos qué derechos de los niños y niñas se están cumpliendo o no en determinado país y qué necesitamos hacer para llegar a una situación mejor. Después, se gestiona el dinero de los donantes y de los fondos propios que la administración destina. Y luego está el trabajo de acción humanitaria, algunos proyectos son muy mediáticos y se conocen mucho, pero también trabajamos en otros más complejos que suelen ser de emergencia estancada crónica. Estos últimos los trabajamos de una manera muy silenciosa, están siempre infrafinanciados y son extremadamente difíciles de llevar a cabo. El ejemplo que te voy a dar es un proyecto que estamos llevando a cabo en la República Centroafricana que es de asistencia a niños y niñas que han sido soldados y que han sido desmovilizados por UNICEF y están recibiendo una atención nuestra integral para poder construir una vida alternativa después de pasar por las fuerzas armadas. Es una situación de inseguridad enorme porque el conflicto sigue en marcha. En este proyecto, por ejemplo, una de las cosas más bonitas, desde mi punto de vista, es que se está trabajando con una asociación de abogadas mujeres y ellas instruyan legalmente los casos de estos niños en un país donde el sistema jurídico es prácticamente inexistente. También las comunidades locales, que están en una situación de enorme pobreza, se convierten en familias de acogida para estos niños y niñas que o bien han perdido a su familia o por razones de estigma o desplazamiento geográfico no pueden volver a su lugar de origen. Ésa es una de las cosas que encuentro más interesantes, el ver hasta qué punto se puede estirar la capacidad de resiliencia de gente que está en una situación increíblemente precaria y que aun así encuentra la capacidad de acoger a niños y niñas que están en una situación aún peor para darles una oportunidad.

¿En qué aspectos debe seguir insistiendo UNICEF?

Dentro del proyecto del Pacto de Estado, estamos poniendo mucho el énfasis en el pilar de la educación y en lo necesario que es encontrar un acuerdo que blinde los intereses desde el punto de vista de los niños y niñas, que son los protagonistas de esa educación. Perseguimos un acuerdo similar al Pacto de Toledo que en el año 1995 blindó las pensiones. Queremos lograr que la educación se reconozca como algo que debe estar más allá de las disputas políticas o de las crisis económicas. El enfoque que aportamos nosotros a esa iniciativa es desde el punto de vista de los derechos de la infancia, como que los niños y niñas son sujetos de derechos aunque no voten, el derecho al voto no es más que un derecho más.

¿Qué garantías ofrecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible a la Convención sobre los Derechos del Niño?

Estamos muy satisfechos con los ODS por múltiples razones. Ahora hay una gran parte de la agenda política que subyace la Convención sobre los Derechos del Niño que es común a la de la Agenda del 2030. Es cierto que no hay un objetivo específico de la infancia, pero los derechos de la infancia permean toda la agenda y algunas de las cosas que ofrece la agenda 2030 respecto a los ODM es que no es una agenda del norte hacia el sur basada en indicadores nacionales sino que es una agenda global y local, que compromete aquí y allí. Esto es lo que en lenguaje de UNICEF llevamos años llamando el enfoque de equidad que es que da igual dónde, se trata de que haya más equidad. Nosotros lo concebimos como una herramienta más para avanzar en nuestra agenda de derechos de infancia y la estamos trabajando con la Generalitat Valenciana, con los municipios valencianos y también a nivel internacional.

Fotografía Ana Enguídanos Baena

Fotografía Ana Enguídanos Baena

Entonces, ¿cómo aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

A nivel nacional, estamos trabajando con Oxfam Intermón haciendo una serie de solicitudes al gobierno nacional para que haya una oficina específica dedicada a la Agenda 2030 en Vicepresidencia, que es el modelo clásico en este tipo de iniciativas. A su vez, trabajamos con las comunidades autónomas porque también tienen competencias. Tenemos la fortuna de que en este gobierno concreto de la Generalitat Valenciana existe una comprensión muy clara sobre este sistema y hay un punto focal que es la Dirección General de Cooperación, incluso ellos mismos están haciendo un papel que UNICEF tiene que hacer en otros lugares, que es estimular a los gobiernos locales y a la administración entera de que vaya asumiendo los retos que supone esta agenda. Aquí digamos que lo tenemos algo más fácil, pero nuestra tarea fundamental es sentarnos con aquellos que tienen la responsabilidad, y la reticencia porque no lo han hecho nunca, coger sus propios indicadores nacionales, ponerse una agenda y pedir cuentas después. Esto es un gran cambio de mentalidad porque era más fácil decir destinamos cierta cantidad a otros.

Y ¿en qué tipo de medidas los gobiernos deberían hacer hincapié?

Creo que en España y en general en los países de la OCDE, aunque parezca que no, uno de los indicadores más graves es el que tiene que ver con la pobreza infantil. Ocurre, precisamente, porque lo que nos ha faltado como sociedad es esa óptica de infancia. Ver que el colectivo menor de 18 años es un colectivo con unas necesidades específicas y por eso necesita políticas concretas para erradicar la pobreza. Un mensaje que nosotros dábamos en el año 2010 y que todavía es completamente actual es que la pobreza en España tiene el rostro de niño. Vemos a los adultos que están en paro, pero no vemos a los niños de las familias que están bajo la pobreza por esas circunstancias. Esa miopía ha sido también política, por tanto, no ha habido un sistema de protección suficiente y se traduce en cifras de pobreza infantil alarmantes. Y es generalizado en Europa. Otra cosa que no está contemplada en la agenda directamente, pero es un déficit importante en los países desarrollados, es la participación infantil y, de hecho, es interesante que en otros países que consideramos menos desarrollados, la participación infantil tiene un recorrido muchísimo más largo que el que pueda tener aquí.

Hablábamos al principio de los socios, ¿qué papel juega la sociedad civil?

Es fundamental. Se ve muy claro en procesos como el que te comentaba del Pacto. En la Comunidad Valenciana, Les Corts hicieron una declaración institucional acerca del pacto hace un año y está muy bien. Pero si tú no has trabajado con la sociedad civil, los proyectos no podrán seguir adelante. Además, la sostenibilidad de los derechos de la infancia pasa por una sociedad civil detrás que sea la que la exija. Realmente, para que las administraciones estén a la altura, todos tenemos que remar hacia la misma dirección y la sociedad es clave.

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Muchas cosas. Yo intento ser optimista porque llevo muchos años en esto y creo que hay que ser optimista porque muchas cosas salen mal y otras ya las hemos ido logrando. Me gustaría pensar que las tasas de pobreza infantil hayan bajado o se mantengan conservadoras y que, de la misma manera que tenemos una conciencia social de mantener de una forma digna la pensión de los mayores, haya políticas para la infancia. Y que nos hayamos acostumbrado como sociedad a escuchar a los niños y niñas a través de mecanismos de participación. Y creo que, además, ayudaría a todo el mundo que nuestras ciudades estén hechas pensando en sus intereses, porque una ciudad donde los niños puedan jugar, donde el tráfico no es el que manda y donde hay zonas verdes es una ciudad que probablemente sería mucho más chula para todos, no sólo para ellos. Espero también no tener que contar proyectos como el que te he explicado hoy de la República Centroafricana. Aunque, bueno, esto ya es fantasear. Pero siempre decimos que la Convención sobre los Derechos del Niño se aprobó en 1989 y todo lo que se ha logrado en ese periodo no se había logrado hasta la convención, entonces sabemos que de aquí al año 2030 conseguiremos muchos más logros que ahora nos parecen imposibles, así que seguro que será mejor que lo que tenemos ahora.

Roberto Jaramillo: “Estamos en una situación de crisis de valores”

2020-01-10T12:52:28+01:00agosto 2nd, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

El despacho de este estudiante de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos es austero, tan solo hay un cuadro en la pared. Colgado, el mapa comarcal de la provincia de Valencia. Roberto Jaramillo es diputado provincial, aunque en esta ocasión, queremos hablar con él sobre su labor al frente de la Concejalía de cooperación al desarrollo y migrantes, transparencia, gobierno abierto y auditoria ciudadana.

En dos años, ha multiplicado por cinco el presupuesto, ha hecho partícipes a los vecinos del municipio y ha convertido palabras en hechos. Todavía no ha terminado la carrera, pero, gracias a su labor en el Ayuntamiento, ya ha construido un camino a seguir, infinito, como él mismo dice, pero acompañado por la sociedad civil.

Comunicación Social Alberto PLa

Roberto Jaramillo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

¿Cuáles son los mayores logros conseguidos esta temporada?

Cuando nosotros entramos en el ayuntamiento de Valencia, no estábamos ni en el 0,1% del presupuesto. Lo primero que hicimos fue darle la importancia política que creíamos que tenía, para eso, creamos la Concejalía como una concejalía propia. En segundo lugar, no podíamos quedarnos solo en palabras, tenía que haber hechos y para que hubiera hechos tenía que haber un presupuesto con el que se pudiera trabajar. Y multiplicamos por cuatro el presupuesto en cooperación. Nuestro objetivo es que en 2018 estemos en el 0,7% de recursos propios, este año estamos ya en el 0,52%. Otro logro es el trabajo que se ha hecho de participación, con la ciudadanía y las organizaciones. Hemos montado los consejos locales de inmigraciones y cooperación, que no existían hasta ahora. Y nuestro objetivo es que se trabajen las políticas públicas en esta materia. Además, está también la Universidad o la Generalitat, para que haya coherencia de políticas de unos y otros… Creo que nos alimenta a ambas partes y nos ayuda. Y damos relevancia a las organizaciones, de hecho, intentamos que los consejos locales se realicen en el pleno del ayuntamiento para darles esa relevancia y que tengan voz propia.

En cuanto a inmigración, esta ciudad es de las pocas ciudades grandes que no tiene un albergue municipal, por ejemplo. Tenemos todo externalizado, normalmente, vinculado a la Iglesia, que no pasa nada, pero sería interesante que la ciudad de Valencia tuviera un albergue municipal, que además, es una petición de las organizaciones. Tuvimos que gestionar también el tema de los refugiados y asilo, como sabéis, ha sido uno de los banderines que ha habido a nivel político de los últimos años, especialmente, por la situación de Siria, pero hay que decir que ésta no es una situación de Siria, sino de todo el mundo. Hay más de 62 millones de refugiados en todo el mundo, es una situación dramática y los estados están respondiendo desde el miedo, cerrando fronteras. Desde las ciudades estamos intentado ser más cercanos a las peticiones que nos llegan de la ciudadanía y nos piden ser más solidarios. En este sentido, nosotros empezamos a colaborar con CEAR, Cruz Roja y ACCEM. Y más allá de si vienen o no vienen refugiados sirios, en nuestras ciudades ya hay personas que han sufrido la movilidad forzosa, desde el repunte de venezolanos hasta el conflicto de Ucrania a los que ya venían de por sí por la frontera sur. Hay personas en nuestras ciudades y hay que darles una respuesta y eso es lo que estamos gestionando, creo que lo estamos haciendo bien, aunque nos gustaría hacerlo de una forma más eficiente y rápida, pero los tiempos de la administración son bastante más lentos de lo que nos gustaría.

 

Esta gestión junto con CEAR, Cruz Roja y ACCEM se traduce en “La Nostra Ciutat, el teu refugi”

Exactamente. Y tenemos otros proyectos. La dinamización de la intervención sociocultural en la ciudad es muy importante para nosotros. Hasta ahora nos estaban llegando muchas propuestas para hacer actividades conjuntas de muchas organizaciones, pero quedaba un poco discrecional, ligado a la decisión del concejal. Entonces, hemos creado una comisión específica dentro del consejo de inmigración que dinamiza esas actividades socioculturales con días inclusivos, por ejemplo, y eso también es diseñar políticas públicas. Los grupos de trabajo van a seguir potenciándose, van a seguir apareciendo más actividades… por ponerte un ejemplo, a principios de mes, se convocaron más de 13 reuniones en menos de dos meses, eso explica a qué nivel de fluidez y cercanía estamos trabajando con las organizaciones.

Comunicación Social Alberto PLa

Roberto Jaramillo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

¿Cuáles son las metas que no se han logrado y en las que debemos seguir insistiendo?

Debemos empujar los proyectos porque el trabajo que se puede hacer aquí es infinito. Y tampoco podemos estar todo el día creyendo que vamos a inventar la rueda y vamos a encontrar el sistema por el cual vamos a concienciar mejor que nadie. Lo que sí que queremos es que desaparezca la endogamia. Yo tengo muchas veces la sensación de que estamos sensibilizando a los que ya están sensibilizados y para evitarlo debemos intentar incorporar a la ciudadanía, preguntarles qué desean y cómo involucrarles. Por ejemplo, con “La Nostra Ciutat” involucramos a las Fallas, el tejido social más fuerte de esta ciudad. Más que crear nuevos proyectos, lo que queremos es gestionar más y mejor lo que existe.

Hablábamos de las Fallas, ¿qué papel juega el sector privado y la sociedad civil?

Es verdad que hubo un momento en el que el sector privado se sumó de una forma bastante fuerte, a raíz de la imagen del niño muerto en la playa y hubo ofertas de muchos tipos: desde ilustradores hasta pequeñas empresas que se ofrecían, consorcios de médicos… incluso está el caso de la naviera que se ofreció a poner un barco para traer refugiados. Pero costó traducirlo en algo, también por el bloqueo del gobierno estatal. Pero yo creo que lo que hay que decirle al sector privado es que las personas que han sufrido movilidad forzosa ya están aquí. En cuanto a sociedad civil, hemos hecho cosas muy interesantes. Cuando hubo la ola de solidaridad hicimos una página web donde la gente que quisiera aportar algo, pudiera hacerlo. Como ayuntamiento, no podemos gestionar voluntariado, por eso, hicimos unas jornadas donde reunimos organizamos y voluntarios para poner a unos en contacto con otros. También trabajamos con institutos, los alumnos escribieron cartas a Mariano Rajoy pidiendo que abriera las puertas, hicieron un concierto en el ayuntamiento… para nosotros era muy importante porque cuando se trabaja con chavales, se trabaja doblemente. También hicimos unas jornadas internacionales donde participaron personas de todo el arco sur del Mediterráneo, de esta forma, pusimos en contacto a unos y otros con el fin de ser más eficientes y poder salvar más vidas. Y de esas jornadas, nosotros sacamos un decálogo que es la Hoja de Ruta de la Concejalía.

Comunicación Social Alberto PLa

Roberto Jaramillo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

En estos momentos, todos los países son países en desarrollo sostenible y la Generalitat Valenciana es pionera en la puesta en marcha de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ¿Qué medidas cree que se han tomado para conseguirlo?

Aquí quien está tomando el liderazgo y hay que reconocérselo es la Generalitat. Está llevando una campaña muy potente en relación a la cooperación liderada por Federico Buyolo, con el que hemos trabajado muy bien. Intentaron que cada ciudad del País Valencià asumiera como propio uno de los ODS. No tiene sentido bombardear a un municipio pequeño con los 17 ODS de golpe, en un ayuntamiento como Valencia sí. Pero se intentó involucrar a todas las ciudades. Nosotros somos “Hambre Cero” y estamos realizando un trabajo transversal, a través de mercados, servicios sociales… porque estamos hablando de consumo de proximidad y soberanía alimentaria. Y una de las medidas es cerrar la plaza del Ayuntamiento una vez al mes para motivar la compra de productos de proximidad de l’horta, que también se relaciona con el acuerdo de la FAO, en el que Valencia va a ser ciudad Mundial de la Alimentación. Hay una sensibilidad muy importante en todo el gobierno.

De esta forma, traemos los ODS a nuestro entorno más cercano…

Exactamente. Y con nuestras realidades. Ahí yo creo que la estrategia de la Generalitat en buena: que cada ayuntamiento lo lleve a su realidad.

En España, los ODS peor parados son los objetivos que tienen que ver con el  empleo, la investigación, el reciclaje de residuos municipales, la biodiversidad o la ayuda al desarrollo. ¿En qué tipo de medidas el ayuntamiento debe seguir insistiendo?

Es normal que estemos en los últimos puestos, veníamos de los recortes del Estado y la cooperación al desarrollo fue una de las partidas que más sufrió los recortes. Al menos, las ciudades del cambio sí estamos haciendo el contrapeso, aunque nuestro presupuesto no tiene nada que ver con el del Estado y no podemos hacer milagros, aun así nuestro objetivo es llegar en esta legislatura al 0,7% de recursos propios. Y muchas de estas materias son competencia del Estado.

Pero también aparece el reciclaje de los residuos municipales.

Ahí si podemos mejorar. La Concejalía de Medioambiente está haciendo un gran trabajo. Se ha hablado mucho de los contenedores soterrados y de los orgánicos, pero tampoco hace tanto que pasamos a los tres contenedores. Yo creo que esto es un proceso y aquí el municipio sí tiene capacidad para hacer cosas.

Y el ayuntamiento también está moviendo proyectos para mejorar la tasa de empleo…

Se ha aprobado hace poco un plan, también se habló del turismo… pero para nosotros en importante no precarizar. No solo que el número de empleos aumente, sino que desaparezca esta situación en la que personas que están trabajando, estén bajo el umbral de la pobreza. Yo creo que cuando se habla de empleo, hay que hablar también de empleo digno.

Comunicación Social Alberto PLa

Roberto Jaramillo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Muchas cosas, probablemente. Pero la sensación que yo tengo desde hace ya bastantes años es que estamos en una situación de crisis de valores. Todo lo que está pasando con el tema del refugio nos lo dice. Me gustaría volver a los años 1950, posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en la que todo el mundo diga basta ya. Y hay cosas que son innegociables. Me gustaría que todo el mundo tuviera incorporado los principios fundamentales por los que se creó también Europa, como sociedad en conjunto, la defensa de los derechos humanos.

Si abriera los ojos en 2030, me gustaría que no hubiera violaciones de derechos humanos, ése sería el principio para poder decir que hemos conseguido de verdad algo. Desde luego, si me pongo a soñar hay muchas más cosas y los ODS marcan una agenda para poder conseguir un sueño cada vez más bonito, pero si tuviera que quedarme con una cosa, yo creo que sería esa: un mundo en el que no hubiera violaciones de derechos humanos y antes, si pudiera ser.

 

 

Sergio Moratón: “Lo que estamos haciendo es transformar el mundo”

2020-01-10T12:54:07+01:00julio 27th, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

Las llaman Los Ángeles Azules, el color va ligado a su uniforme, el término ángel viene de lejos. Son mujeres intocables que sufren la «triple discriminación»: de casta, de clase y de género. Al pertenecer a la casta Dalit, no tienen derecho al acceso a la salud, la educación, la tierra y la vivienda… Sin embargo, gracias a la Fundación Vicente Ferrer, han conseguido acceder a la universidad y ahora, con su uniforme de enfermeras, son los referentes de las comunidades más vulnerables del país.

Decían que Vicente Ferrer era “el loco de las sandalias rotas”, un loco que dio trabajo a los pescadores en el desierto. Creó embalses y arañó hectáreas al arenal. Con el agua, comenzó la vida en las zonas más pobres y necesitadas de los estados de Andhra Pradesh y Telangana, en la India. Y con ella, la lenta transformación de una población que vive atada a una sociedad de castas injusta esperando ascender en su próxima reencarnación porque creen que las experiencias alimentan el alma hasta que son completas.

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

¿Cuáles son los mayores logros que ha conseguido la Fundación Vicente Ferrer esta temporada?

El logro más importante es haber podido seguir haciendo lo que venimos haciendo desde hace 48 años. Nuestro programa de desarrollo integral está pensado para acompañar a estas personas en un proceso de transformación social que solo puede venir a través del trabajo, de mucha paciencia y con tiempo por delante. Este año hemos atendido a más de 9.000 personas con discapacidad, hemos construido más de 3.500 viviendas, hemos atendido cerca de 800.000 personas en nuestros hospitales…Pero el principal logro es que hemos podido agradecer todos los apoyos que hemos recibido durante todo este tiempo. Este año pasado, celebramos los 20 años de la Fundación Vicente Ferrer en España. Ha sido un año importante para nosotros porque es un año para echar la vista atrás y para ver todo lo que hemos recorrido durante este tiempo. Desde que Vicente y Ana iniciaron la labor en 1969 en una aldea, ahora sumamos 3.000. Esto nos da una medida también de todo el apoyo que hemos recibido de parte de la ciudadanía, de las instituciones públicas, de las empresas que quieren colaborar… Quizá, otro logro es seguir demostrando que erradicar la pobreza es posible y que merece la pena hacerlo porque en ello nos va también nuestra felicidad.

Éste ha sido el recorrido de la Fundación de este último año, ¿cuáles son sus metas futuras?

Nuestro objetivo es poder llegar al máximo número de personas posibles. Nos gustaría contar con los apoyos que necesitamos para que este sueño de Vicente y Ana se pueda extender a más poblaciones. Son más de 300 millones de personas las que viven por debajo del umbral de la pobreza. Nosotros llegamos a tres millones y medio, pero queremos llegar a muchas más personas. Sabemos cómo hacerlo. Estos 48 años nos han permitido desarrollar un programa de desarrollo que sabemos que funciona y muy bien. Queremos seguir construyendo viviendas para las personas que viven en chabolas, queremos seguir ofreciendo una atención sanitaria a las personas de escasos recursos que no pueden acceder al servicio sanitario indio, queremos seguir atendiendo a personas con discapacidad, queremos seguir ofreciendo un futuro mejor a los jóvenes a través de la educación, queremos seguir arañando hectáreas de cultivo al desierto. Ésos son nuestros sueños y sabemos que se van a hacer realidad, porque todos estos años de trabajo nos han demostrado que las personas que colaboran con nosotros son personas muy comprometidas con la fundación. Eso hace que en la Fundación Vicente Ferrer no podamos ser más que optimistas. Es imposible estar aquí y no ser optimista.

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

¿Qué papel juegan estas personas que siguieron los pasos de Vicente y Ana?

El 92% de los recursos vienen del sector privado, pero es que el 85% de estos recursos vienen de personas como tú y como yo. Ésa era la idea de Vicente. Él vio muy claro esta labor y esta labor necesita de unos recursos continuados. Y la mejor manera de conseguirlo es a través de muchas personas que nos ayuden con un poco. Vicente Ferrer no quería que pocas personas nos ayudaran con mucho porque el riesgo es muy grande. Si estas personas, por la razón que sea, dejan de apoyarte, toda nuestra estrategia se viene abajo. Por lo tanto, el sector privado es el protagonista.

La Comunidad Valenciana es una de las regiones españolas que más seriamente apuesta por la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). ¿Cómo se aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

Yo valoro muy positivamente las acciones que está llevando la Generalitat Valenciana con el fin de poner en la agenda los ODS. Creo que desde la Conselleria de Cooperación se está haciendo una gran labor, no solo para destacar que éstos son objetivos a conseguir a través de la cooperación internacional, sino que son objetivos que nos competen a todos y a todas, en todos los sectores. Tenemos cierta tendencia a mirar hacia arriba cuando queremos que las cosas cambien. Hacemos bien en pedirles que sean un referente, pero tenemos que completarlo con una acción más individual. Mirarnos y preguntarnos: ¿qué estoy haciendo yo por los ODS? Ése es el gran reto, convencernos de que esto solo puede tener éxito si todos y todas vamos en la misma dirección. No hace falta ir con la lista de los 17 ODS, sino coger la esencia y saber que, al final, lo que buscan es cambiar este sistema, que ya hemos visto que no funciona en lo esencial. Cuando el 1% de la población acumula el 50% de la riqueza, ya sabemos que hay que mejorarlo.

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

¿Cómo traemos los ODS a nuestro entorno más cercano?

A través de la educación en el sentido más amplio. Por nuestra experiencia, no va a cambiar de la noche a la mañana. Lo que se está planteando con los ODS es un cambio de paradigma: es una manera distinta de pensar, actuar, comprar, vender, relacionarnos entre nosotros… La manera de incorporarlos es abriéndonos a lo que ya sabemos y no queremos saber muchas veces. Los ciudadanos ya tenemos información suficiente como para empezar a tomar conciencia de que también somos responsables y también tenemos la información suficiente como para saber que esto solo se va a conseguir a través de una transformación social que solo viene con tiempo.

Según el Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, España ocupa el puesto número 30 de un total de 149 países comprometidos con estos objetivos y de los 17 objetivos, nuestro país solo aprueba en igualdad de género, de momento. Según su opinión, ¿qué medidas se han tomado para conseguirlo?

Yo no podría destacar una medida en concreto porque puede hacernos pensar que esa medida concreta es la que motiva al resto y no es así. Es la suma de todas ellas. Desde luego, todo lo que se ha hecho por avanzar es insuficiente y todavía queda muchísimo por hacer. Pero sabemos que solo a través de la igualdad de género vamos a poder desarrollarnos plenamente como sociedad.
Queda mucho por hacer, en España, los peor parados son los objetivos que tienen que ver con el empleo, la investigación, el reciclaje de residuos municipales, la biodiversidad o la ayuda al desarrollo. ¿En qué tipo de medidas los gobiernos deberían hacer hincapié?

Los compromisos están para cumplirlos, aunque dependen de la voluntad política. Y la voluntad política va muy de la mano de la voluntad de una sociedad. El político suele poner el acento en aquello que detecta que es más importante. ¿Qué es lo que deberíamos hacer? Una labor de concienciación, de poner en valor qué es lo que se consigue a través de la cooperación internacional. Esto es una labor que nos compete a todos, aquí también fallamos nosotros y nosotras. Al final, las organizaciones lo que tenemos que hacer es transmitir qué es lo que conseguimos a través de los recursos que nos confían las instituciones públicas. Si lo supiéramos hacer verían que no hay inversión más rentable que ésta. Me la juego con cualquiera. Porque lo que estamos haciendo es transformar el mundo, hacer un mundo mejor. Y estas personas también están luchando para que nosotros podamos ver cumplidos uno de nuestros derechos más importantes, que es el derecho a vivir en un mundo justo. Yo tengo derecho a vivir en un mundo justo. Y esto solo se consigue eliminando las injusticias.

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

Fotografía: Ana Enguídanos Baena

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Qué buena pregunta. A mí me gustaría encontrarme con miradas, miradas de esperanza. Yo creo que eso lo resume todo. Yo he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente y lo peor que le puede pasar a una persona es no tener esperanza. Yo he visto a personas que están muy mal, pero están en un contexto de mejora, tienen esperanza en que todo va a mejorar. Eso hace que las dificultades que están viviendo ahora, se vean de una manera distinta. Y he visto a otras personas en una situación similar, pero sin esperanza o casi con el convencimiento de que todo va a ir a peor. Eso hace que la propia realidad de ese momento, sin ser distinta a la de la otra persona, se viva de una manera catastrófica. Creo que en la esperanza es donde uno encuentra la fuerza para cambiar las cosas, es el motor de muchas cosas. Y creo que esa esperanza se ve muy bien en las miradas. Y ojalá nos encontráramos con muchas miradas de esperanza porque significaría que vamos por el buen camino.

 

 

 

Valencia Celebra el día Internacional de la Mujer Afrodescendiente

2020-01-14T12:50:51+01:00julio 26th, 2017|

Agencia Alberto Pla Proyectos de Comunicación Social | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

El encuentro, que cuenta con el apoyo de la ONU, ha reunido este martes 25 a organizaciones de la sociedad civil, representantes del gobierno valenciano y otras instituciones públicas.

Cerca de doscientas personas asistieron en Valencia al acto celebrado en el Colegio Mayor Rector Peset

La ciudad de Valencia ha acogido por primera vez la celebración del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes y con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Día Mujer Afro Valencia - Ana Enguídanos Baena (Agencia Comunicación Social Alberto Pla)-35

Fotografía Ana Enguídanos Baena

El evento, organizado por el equipo de implementación del Decenio Internacional en España y la ONG Movimiento por la Paz,  ha reunido a organizaciones de la sociedad civil, representantes del gobierno valenciano, el Ayuntamiento de Valencia y otras instituciones públicas, en una jornada dedicada a crear conciencia sobre la opresión por género, raza, y etnia que padecen millones de mujeres afrodescendientes en el mundo.

Este Decenio tiene como objetivo principal estimular a los Estados a erradicar las injusticias sociales heredadas de la historia y luchar contra el racismo, los prejuicios y la discriminación racial que todavía sufren las personas afrodescendientes.

Entre los asistentes destacó la presencia de Federico Buyolo, director General de Cooperación y Solidaridad; Gustavo Zaragoza, Director General de Análisis, Políticas Públicas y Coordinación de la Generalitat Valenciana; Isabel Lozano, Concejala Delegada de Igualdad y Políticas Inclusivas del Ayuntamiento de Valencia; Representante del Consulado de la República Dominicana; Isabelle Mamadou, (Coordinadora del Decenio Internacional para los Afrodescendientes en España y delegada del Movimiento por la Paz en la Comunitat Valenciana) y Alicia Anabel Santos (Directora Ejecutiva del Grupo de Escritores Latinos de la Ciudad de Nueva York y co-productora del reportaje “Afrolatinos – La historia que nunca nos contaron”)

DECLARACIONES:

–Federico Buyolo (Director General de Cooperación y Solidaridad) ha destacado que este acto sirve para celebrar esa visibilización y la lucha de la mujer cuya lucha ya es de por sí difícil por ser mujer, y todavía lo es más si se le suma el componente étnico”. Buyolo ha mostrado su emoción de ver que se han superado muchos de los problemas” que este grupo tiene.

“El mundo no será más justo si no tenemos todos las mismas oportunidades. Queda impulsar esa visibilización y cambiar todo lo que no nos hace iguales.”

Para finalizar afirmó que “hay que luchar por un mundo distinto y en eso estamos trabajando.”

Día Mujer Afro Valencia - Ana Enguídanos Baena (Agencia Comunicación Social Alberto Pla)-12

Fotografía Ana Enguídanos Baena

Isabelle Mamadou, (Coordinadora del Decenio Internacional para los Afrodescendientes en España y delegada del Movimiento por la Paz en la Comunitat Valenciana)

Isabelle Mamadou se mostró ilusionada de celebrar el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente porque es “una manera de reivindicar los logros de la mujer y la lucha contra el racismo.”

Este tipo de discriminación racistas y clasistas “suele producirse en mujeres no occidentales” señalando la odisea que puede ser buscar trabajo para una mujer afrodescendiente.

Las mujeres afrodescendientes sufrimos formas múltiples de discriminación por nuestra condición de género y nuestra herencia étnica. Con esta actividad queremos mostrar el rol clave de las mujeres negras en la lucha por sus derechos, y visibilizar los aportes de las personas afrodescendientes en la construcción de nuestras sociedades”.

Día Mujer Afro Valencia - Ana Enguídanos Baena (Agencia Comunicación Social Alberto Pla)-17

Fotografía Ana Enguídanos Baena

También recordó que al igual que en otros puntos del planeta, en nuestro país también hubo esclavitud.

–Alicia Anabel Santos (Directora Ejecutiva del Grupo de Escritores Latinos de la Ciudad de Nueva York y co-productora del reportaje “Afrolatinos – La historia que nunca nos contaron”)

Tras la proyección del reportaje, Santos señaló que la intención de este trabajo de toda una vida es que “nuestra historia no vuelva a quedar fuera de nuestros libros de texto” Invitando a compartir y visionar su trabajo que con tanto “orgullo y amor” fue creado.

“Afrolatinos – La historia que nunca nos contaron” narra los orígenes de millones de personas de ascendencia africana generalmente excluidas de las narrativas históricas.

Día Mujer Afro Valencia - Ana Enguídanos Baena (Agencia Comunicación Social Alberto Pla)-58

Fotografía Ana Enguídanos Baena

En el posterior debate que se produjo entre los invitados y los asistentes se hizo hincapié en que a día de hoy a la mujer afrodescendiente se le sigue atribuyendo términos e ideas peyorativas y llenas de prejuicios como son la prostitución y la inmigración ilegal.

La necesidad de buscar las raíces y educar para que la sociedad y los propios afrodescendientes puedan avanzar desde el conocimiento fue otro de los puntos más comentados durante el coloquio.

Federico Buyolo: “El mundo ha cambiado y sabemos lo que tenemos que hacer, tenemos los recursos y la voluntad”

2020-01-10T12:57:25+01:00julio 20th, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

Los libros están perfectamente colocados, sobresale uno entre ellos, Cometas en el cielo, lo tiene repetido, cuenta que se los regalaron cuando participó en “el árbol de los libros”, una cadena de regalar y recibir historias narradas en papel, como ésta, que cuenta la vida en Kabul de una familia durante el invierno de 1975.

El director de cooperación de la Comunidad Valenciana, Federico Buyolo, nos explica que intentaba resistirse, aunque finalmente el libro digital ha ganado la batalla. Dice que es lo más cómodo para los viajes, impulsar que la Generalitat Valenciana se haya convertido en pionera en la implantación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible no se consigue sentado en un despacho.

Federico Buyolo

Federico Buyolo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

El lunes, se publicó que el gobierno rechaza la Ley Valenciana de Cooperación por inmiscuirse en política internacional. ¿Qué opina y cómo afecta a los objetivos de la Generalitat?

Entendemos que no tienen razón porque el artículo es muy similar al que ya teníamos en la antigua ley de cooperación, por lo tanto, no hay ningún cambio en lo que ha sido la política habitual en cuanto a relaciones con otras entidades en el ámbito internacional que lleva la Generalitat Valenciana y, además, no es voluntad del gobierno valenciano inmiscuirse en las competencias que tiene el Estado. Las comunidades autónomas tenemos competencias en la cooperación internacional. No tenemos competencia en las relaciones internacionales, por supuesto, entre estados, que eso le compete al gobierno español, pero nuestro trabajo consiste en generar alianzas con otras entidades, por tanto no hay ningún problema. A pesar de ello, la voluntad del gobierno valenciano no es abrir conflictos innecesarios, sino sumar y seguir construyendo una política de cooperación valenciana y, además, alineada en todas las agendas internacionales y con España, por eso, haremos la modificación que se considere para que quede bien claro que estamos circunscritos al marco jurídico español y con eso daremos por concluido el tema.

A pesar de los obstáculos, la Generalitat es pionera en la implantación de los ODS. ¿Cómo lo habéis conseguido?

Guau, efectivamente ha sido difícil, no podemos engañarnos. Estamos en un momento de transformación porque hemos vivido una época negra en el mundo de la cooperación. Y ahora estamos ante un nuevo paradigma, en una nueva manera de entender la política, en nuevos gobiernos del cambio. Esto lleva implícito que tiene que haber un cambio en la política de cooperación. Afortunadamente, tenemos los ODS, una agenda suscrita por 193 países que establece unas líneas de trabajo que vienen a ser comunes para todos y que, por lo tanto, la Generalitat Valenciana entendía que ésta era también su agenda. Hacer toda esa transición siempre es complicado, pero conseguir una cooperación para la transformación, que vaya fundamentada en las alianzas. Y ése es el modelo y el modelo nos lo dan los ODS. Pero tienen que nacer desde la participación y eso es lo que entendimos desde el principio.

Federico Buyolo

Federico Buyolo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Pero la Generalitat también se ha convertido en un modelo para una organización como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo…

Sí, efectivamente, hemos trabajado codo con codo con ellos para que el modelo valenciano se convierta en un modelo replicable a otros ámbitos y otras regiones. De hecho, en noviembre, que esto ya casi es primicia, haremos un encuentro de regiones por los ODS aquí en la Comunidad Valenciana, de tal manera, que vamos a juntar aquí a casi 30 regiones de todo el mundo para hablar de los ODS y el papel que jugamos las administraciones autonómicas. La política ya no se circunscribe solo en el ámbito nacional sino que además las regiones y las ciudades estamos teniendo parte importante en la configuración de este nuevo mundo global. Estamos en un mundo cuyo eslogan antes era “Piensa global, actúa globalmente” y hoy vemos que hay problemas locales que requieren soluciones globales, pero también hay soluciones locales para problemas globales.

Según su informe anual, la agricultura es el sector que más financiación recibe de la cooperación valenciana. Y Bolivia el país que más ayuda recibe.

No hay que perder cuál es el sentido de la cooperación. Hay países en los que nuestra acción está muy ligada al papel que hacen las ONGDs. Uno de los elementos fundamentales para el desarrollo en estos países es la agricultura y uno de los países que más necesita de esa aportación es Bolivia. Nuestro antiguo Plan Director estaba muy vinculado a una visión agrícola y en América Latina y en Bolivia se juntan esos dos componentes. Igualmente, todo el tejido de las ONGDs estaban vinculadas a América Latina. Ahora va a haber un cambio para acercarnos a los ODS, con un nuevo Plan Director con cinco ejes, donde ya no vamos a hablar solo de un ámbito sino de todos. Y además, con la introducción de países de renta muy baja, como son los de la parte del Norte de África, pero, sobre todo, de África Subsahariana, con lo cual, vemos que ahí va a haber una tendencia de cambio en la próxima convocatoria donde América Latina va a seguir teniendo una parte muy importante, pero también África.

¿Cómo se aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

Eso es importante, tenemos que entender que los ODS no son una agenda de Norte-Sur, como eran los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ésta es una agenda que nos obliga a todos. A nosotros, el Consell nos encomendó la tarea de alinear los objetivos de la Generalitat Valenciana con los ODS, de tal manera, que lo que estamos haciendo es generar alianzas con cada una de las consellerias para que vayan implementando en su ámbito estos ODS. Además, convencemos, seducimos, enseñamos y acompañamos al resto del gobierno para saber qué cosas se tienen que hacer, pero sin tener que inmiscuirnos nosotros en la labor de cada uno, nosotros no somos los vigilantes de los ODS. ¿Qué hemos hecho hasta ahora? Tenemos la formación del funcionariado, estamos trabajando para alinear todo el presupuesto de la Generalitat Valenciana , hemos alineado el Pacto del Botànic, de hecho, el pacto del Botànic comienza diciendo “La Agenda2030 para el Desarrollo aprobada por Naciones Unidas…” y alinea las 240 medidas que aparecen en ese documento. Y estamos trabajando de cara al futuro, lo que tiene que ser el futuro del trabajo de la creación del Alto Consejo Consultivo, que es el órgano que aglutina a sociedad civil, administración y los distintos actores para entender cómo cada uno de nosotros podemos trabajar para cambiar las cosas aquí. No solo podremos transformar el mundo haciendo operación al desarrollo, sino que además, también tiene que haber un cambio de paradigma en lo que hacemos aquí en el Norte.

Federico Buyolo

Federico Buyolo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Me has hablado de muchas iniciativas, ¿cuáles diría que son los mayores logros conseguidos esta temporada?

Esto es un camino continúo… Como dice una canción de Dresler: “Lo importante no es el final, sino el trayecto”. Yo creo que lo importante es ese trayecto, es decir, el construir con la sociedad civil, las ONGs, las empresas, la administración… esta nueva manera de entender la política, la relación con los ciudadanos y un nuevo modelo social, económico, cultural y medioambiental. Toda esa construcción es complicada, al mismo tiempo, es el gran logro. El mundo ha cambiado y sabemos lo que tenemos que hacer, tenemos los recursos y la voluntad. La Agenda2030 es una agenda que ha sido construida por la sociedad civil, las empresas, los estados… con sus errores, con sus aciertos, con sus más y con sus menos, pero es la primera agenda donde la ciudadanía ha participado en la concepción. Ahora tenemos que dar un paso más y es que si la ciudadanía ha participado en la definición de la agenda, tiene que estar también en la planificación, ejecución, evaluación y definición de la agenda. Esa manera de entender el desarrollo creo que es lo más bonito de todo este proceso.

Federico Buyolo

Federico Buyolo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

¿Qué papel juega el sector privado y la sociedad civil?

No podemos entender que en el siglo XXI con las tecnologías de la información y la participación activa… la democracia se construya solamente con el voto cada cuatro años. Tiene que haber una democracia expansiva, que combine la democracia parlamentaria con la democracia participativa. Esa democracia participativa no significa solamente votar, sino también implicarse en la consecución de unos objetivos que además definamos de manera conjunta. El Consejo Valenciano de Cooperación es el mayor ejemplo que tenemos sobre este ámbito, un consejo donde participan todos los actores, donde juntos decidimos, a través de mucho diálogo –yo diferencio el diálogo, el debate y la discusión-. Pero no se trata solamente de construir y opinar, sino, también, de ser partícipe. Hasta ahora, la sociedad ha estado en la parte reivindicativa, aunque yo no quiero sociedad reivindicativa, quiero sociedad crítica y participativa. Esto no nace por generación espontánea, hay que ensayarlo, hay que trabajarlo, hay que aprenderlo, hay que formar, hay que informar, hay que generar ciudadanía crítica y por lo tanto, ahí el ámbito de la educación y una educación para el desarrollo sostenible y pensando que la sociedad del año 2030 tiene que ser distinta a la que tenemos hoy en día. Es un proceso lento, pero inexorablemente necesario.

En estos momentos, todos los países son países en desarrollo sostenible y según el Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, España ocupa el puesto número 30 de un total de 149 países comprometidos con estos objetivos. De los 17 objetivos, nuestro país solo aprueba en igualdad de género. ¿Qué medidas se han tomado para conseguirlo?

España es un referente en políticas de igualdad, nadie lo duda. Creo que en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se dio un gran impulso a las políticas de igualdad y después de muchos años volvimos a ser vanguardia en cuanto a políticas sociales y, de hecho, nuestra ley de igualdad ha sido copiada por otros. Entendiendo que hemos avanzado, todavía nos queda mucho por conseguir, porque hoy en día, la igualdad de género no está conseguida, la brecha salarial es brutal y todavía queda mucho por hacer en cuanto a la participación de las mujeres en cargos directivos. Por desgracia no nos pasa lo mismo en otros objetivos. El gobierno todavía no tiene una voluntad clara de poner en marcha esta para que España vuelva a ser un referente. Es importante entender que el monto de dinero que invertimos en la cooperación es muy bajo, lo que no puede pasar es que hoy en día las empresas doblen el presupuesto de cooperación del gobierno español. Me parece muy bien lo que hacen las empresas, pero el gobierno no puede olvidarse de este tema. Eso en el ámbito exterior, en el ámbito interior ni se contempla la agenda como un elemento de política nacional, con lo cual, creo que estamos perdiendo una oportunidad.

Federico Buyolo

Federico Buyolo | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Yo soy un idealista. Quiero pensar que en el año 2030, lo habremos conseguido porque tenemos los recursos necesarios. Es decir, hay una cosa muy significativa, me contaba Cristina Narbona, anteriormente ministra de Medio Ambiente, que hay 800 millones de personas que no tienen la seguridad alimentaria garantizada y, sin embargo, hay 1.100 millones de personas que tienen problemas de sobrepeso. Cuando en un mundo se desperdician el 30% de los recursos, no solamente en los países del norte, sino también en los del sur, el problema es la mala distribución de esa comida.

Miguel Ángel Moratinos, ex ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, me decía que no se conseguirán y que en el año 2030 inventaremos los ODW y en lugar de 17 objetivos, serán 25… es verdad, el mundo continuará, los retos, cada vez, van a ser distintos. Si los ODM eran los objetivos de la pobreza, los ODS son los de la desigualdad. No sabemos lo que va a pasar dentro de 30 años, pero sí que sabemos lo que sí va a pasar si no hacemos lo que hemos decidido que tenemos que hacer. Y las agendas son para cumplirlas. Yo estoy convencido de que no se trata solamente de tener buenas intenciones, también tenemos el conocimiento, a diferencia de lo que pasaba en el medievo. Hoy en día la revolución tecnológica nos da la posibilidad de poder afrontar estos retos y, por supuesto, en el año 2030 tendremos que pararnos, reflexionar, decir qué se ha cumplido y redefinir los nuevos problemas que se tengan que solucionar, pero quiero soñar que el mundo tiene que cambiar y que está en nuestras manos que eso se produzca porque tenemos las capacidades y sabemos lo que hay que hacer, solo falta la voluntad para llevarlo a cabo.

 

Valencia celebra el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente

2020-01-10T13:01:31+01:00julio 17th, 2017|

En el marco del Decenio Internacional para las personas Afrodescendientes (2015-2024) y con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Valencia acogerá la celebración oficial del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente el próximo 25 de julio 2017.

El Día Internacional de la mujer afrodescendiente se definió el 25 de julio de 1992, durante el primer Encuentro de Mujeres Afrodescendientes realizado en República Dominicana. Con este evento queremos dar visibilidad a la opresión de género, raza y etnia que experimentan millones de mujeres en el mundo.

Para ello, contaremos con la presencia de Alicia Anabel Santos, escritora dominicana, Directora Ejecutiva del Grupo de Escritores Latinos de la Ciudad de Nueva York, guionista y co-productora, que presentará por primera vez en España su documental “Afrolatinos – La historia que nunca nos contaron”.

El reportaje narra la historia de la diáspora africana en América Latina.Tanto en su estreno en la sede de Naciones Unidas como el Pan African American Film Festival, se agotaron las entradas.

En reconocimiento al trabajo que realizan las mujeres negras en su  lucha contra el racismo, la discriminación y el sexismo, os invitamos a este acto que tendrá lugar el día 25 de julio a las 18:00 en el Colegio Mayor Rector Peset, situado en la Plaza Horno de San Nicolás, 4, Valencia.

Dentro

Ángela Nzambi: “Somos una sociedad diversa y todos formamos parte”

2020-01-10T13:03:29+01:00julio 13th, 2017|

Por Yolanda Menadas | Fotografías de Ana Enguídanos Baena

“Fronteras de este mundo las líneas imperfectas”, entona Macaco. El cantante se une a CEAR para alertar sobre la situación que sufren millones de personas refugiadas. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado defiende y promueve los derechos de las personas refugiadas, apátridas y migrantes vulnerables y trabaja para favorecer su integración social.

Hoy entrevistamos a Ángela Nzambi, escritora ecuatoguineana comprometida con la interculturalidad y el desarrollo. Ella es la responsable del Área de Voluntariado, Incidencia y Participación de CEAR. Reclama que se garantice el pacto de asilo y habla con esperanza de la inclusión, imprescindible en un mundo donde hay 65 millones de personas que son desplazadas forzosamente y con cada una de ellas viaja una historia.

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

¿Cuáles son los mayores logros de CEAR conseguidos esta temporada?

“Tu silla, su refugio” es la última campaña que hemos realizado y creo que todavía no podemos hablar de logros porque es muy reciente. Pero “Con no más UErfanos” sí se ha conseguido el objetivo, que es llamar la atención de la sociedad civil y de las administraciones públicas. Queremos mostrar lo que estaba y está pasando en el Mediterráneo.

Nos trasladamos al ámbito local, ¿qué se ha conseguido con la campaña “La nostra ciutat, el teu refugi”?

Este proyecto lo financia el Ayuntamiento de Valencia. Lo implementamos CEAR, Cruz Roja y Accem. Tiene cuatro líneas de actividades: la sensibilización y la mediación, la formación, la primera acogida y la gestión de unas ayudas extraordinarias. Se trabajó durante todo el año pasado: pateamos la ciudad, estuvimos con las asociaciones de vecinos, con diferentes colectivos, con la administración pública, también trabajamos con las escuelas… Son proyectos sociales, por tanto, no tienes una medida exacta, son logros que se ven a largo plazo, pero, al fin y al cabo, es un trabajo constante. Son programas que atienden a un objetivo mayor que es conseguir ciudades y países inclusivos. Son proyectos de transformación social. Los logros los notas cuando ocurre un conflicto y las reacciones no son las mismas que las del mismo conflicto hace años.

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

¿Cómo es esa colaboración con las instituciones?

“La nostra ciutat, el teu refugi” es una muestra de la colaboración con la administración local. Es un ejemplo de una buena práctica de cómo trabaja conjuntamente una administración local con las entidades sociales. Pero siempre es hasta donde ellos pueden porque estamos hablando de asilo y refugio y ellos no tienen competencia. De hecho, el año pasado ya se implementó el proyecto y este año se han vuelto a liberar fondos para que se siga implementando el mismo proyecto. Nosotros estuvimos muy satisfechos. Incluso el Consell también se reúne con los representantes de las entidades para seguir viendo qué es lo que se puede hacer, qué hace falta, cuáles son las necesidades… Por lo menos, la intención está ahí, otra cosa son las competencias y los recursos.

Esta semana ha publicado Levante-EMV que el gobierno central rechaza la Ley Valenciana de cooperación por inmiscuirse en política internacional, ¿qué opina?

Son situaciones que quizás hay que replantearse, también esta situación tiene que ver con ese reparto de los recursos mundiales, por llamarlo de alguna manera. Y la cooperación internacional puede resolver muchísimo esta situación.

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

De cara al próximo año, ¿cuáles van a ser sus retos?

Nosotros trabajamos con personas, a priori no es muy fácil prever qué es lo que va a pasar de aquí a diciembre, en seis meses pueden pasar muchísimas cosas. De hecho, hace poco murieron 49 personas. Nosotros acabamos trabajando en el día a día. Lógicamente, nuestro objetivo es seguir atendiendo a las personas que ya estamos atendiendo en las mejores condiciones posibles y poder atender a muchas más personas porque hay muchas más personas necesitadas. Y también que el país cumpla con su compromiso de acoger al número de personas a las que se comprometió a acoger. No es una previsión, es algo que queríamos que pasase mañana o pasado mañana, como muy tarde. Lo que sí haremos es continuar buscando incidencia política.

¿En qué tienen que hacer hincapié estas instituciones políticas?

Hace falta voluntad política en todos los aspectos. Algunas de las exigencias que pedimos en nuestras campañas no se han cumplido, es decir, todavía no se han habilitado vías legales y seguras con el fin de dar protecciones a quienes huyen y puedan llegar a países seguros y pedir protección internacional, no se conceden visados humanitarios, no se han suprimido los visados en tránsito para los países que están en conflicto, no se han cumplido los acuerdos de reubicación… Esto es un suma y sigue. CEAR también pide un pacto de estado por el asilo. En la Comunidad Valenciana también hemos estado repitiendo que las personas refugiadas ya están aquí, ¿qué pasa con las que ya están?

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

En estos momentos, todos los países son países en desarrollo sostenible y el fin último es conseguir cumplir los 17 objetivos. Según el Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, España ocupa el puesto número 30 de un total de 149 países comprometidos con estos objetivos y de los 17 objetivos, nuestro país solo aprueba en igualdad de género, de momento.

Son objetivos que velan por la dignidad y la igualdad de las personas. Las personas se colocan en el centro de todas las políticas, como siempre ha tenido que ser. Desde luego, personalmente, lo aplaudo. Y estamos a la espera de saber cuántos más se cumplirán, quedan 13 años.

¿Cómo se aplican estos objetivos mundiales en nuestro entorno más cercano?

A nivel local debemos seguir implementando proyectos como el de “La nostra ciutat, el teu refugi”. Debemos implicar a toda la ciudadanía y conseguir mayor participación social. Y en algún momento, las personas tienen que dejar de ser siempre receptoras y pasar a participar en los procesos de planificación.

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

Ángela Nzambi | Fotografía Ana Enguídanos Baena

En el proyecto “Tu silla, su refugio” se han involucrado numerosos artistas, deportistas, periodistas… ¿qué papel juega el sector privado y la sociedad civil?

Es fundamental, porque las personas llegan para quedarse y van a tener que formar parte de la sociedad. Y es imprescindible la sensibilización y todo el trabajo de reconocimiento. Hay que hacer que los demás se sientan parte. Te pongo un ejemplo: las personas refugiadas pasan seis meses en los centros de acogida y después se independizan, ¿quién te alquila una casa? Es la gente. De ahí la importancia de la sensibilización y de luchar contra los prejuicios. Hay que insistir en el trabajo de reconocimiento, reconocer a los demás como personas, vengan de África, vengan de Oriente, sean musulmanes… ¿Y qué? Somos una sociedad diversa y todos formamos parte. Además, en una sociedad moderna, esa es su principal característica.

Si ahora cerráramos los ojos y al abrirlos estuviéramos en 2030, ¿qué le gustaría encontrarse?

Me gustaría encontrar una sociedad más inclusiva donde realmente todos formemos parte de todo. Todos estemos en todas partes y todos nos podamos reconocer en todos. Es mucho, pero a nuestra sociedad valenciana todavía nos queda muchísimo. Hacen falta símbolos. Incluso, si es necesario, partir de cierta discriminación positiva, aunque no me gusta mucho ese concepto. Yo llevo muchos años viviendo en la ciudad y me sigue pareciendo un tanto inconcebible que haya espacios públicos donde no podamos reconocernos todos. Por lo menos, que esos espacios que son de todos, que haya referentes de todos.

 

 

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