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El Comercio Justo como modelo para salir de la crisis sin dejar a nadie atrás

2020-05-09T12:59:58+02:00mayo 9th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

El Día Mundial del Comercio Justo, que se celebra este sábado, día 9 de mayo, llega en plena pandemia mundial por el covid-19. Una crisis que está sirviendo para remover conciencias en muy diversos ámbitos, entre ellos, la forma en que consumimos y nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro planeta. Ahora, más que nunca, y como reclaman desde la Coordinadora Valenciana de ONGD (CVONG) es necesario “un modelo económico más humano y sostenible para salir de esta crisis”.

Precisamente, la CVONG organiza cada año todo tipo de actos, como la feria del Comercio Justo que suele tener lugar en la plaza del ayuntamiento de Valencia y que desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social solemos difundir, como hicimos con este video el año pasado.

En este 2020, gran parte de estos actos se han tenido que cancelar, pero se han promovido otros como el webinar “El comercio justo en la «nueva normalidad» que tendrá lugar de forma online este lunes, día 11 de mayo, de 16 a 17:30 horas.

La puerta del Ayuntamiento de València con la pancarta del Día Mundial del Comercio Justo. Fotografía: Alberto Pla

Esta crisis ha mostrado la vulnerabilidad de nuestro sistema económico”

A través de un comunicado, el portavoz del Grupo de Trabajo de Comercio Justo de la Coordinadora Valenciana de ONGD, Carles Xavier López, llama a la reflexión: «La crisis sanitaria ha mostrado la vulnerabilidad de nuestro sistema económico, que deja a demasiadas personas atrás, en condiciones indignas, sin sus necesidades básicas cubiertas. Ante esta situación es más necesario que nunca el comercio justo, que sigue garantizando precios y salarios dignos a las personas que producen lo que consumimos, y respeto a sus derechos humanos y laborales, vivan donde vivan». Un Carles Xavier López que era protagonista del vídeo que elaboramos en 2018 con motivo de este día tan especial y tan importante.

«El comercio justo es un instrumento muy poderoso de cooperación internacional y lucha contra la pobreza. No podemos olvidar que más de 700 millones de personas en todo el mundo no logran salir de ella, aunque tengan trabajo, y que seis de cada diez personas pobres trabajan en la agricultura. El comercio justo ofrece un modelo regulado a nivel internacional, viable y testado para hacer frente a esta realidad», asevera López, que pide ahora, más que nunca, apoyo para este tipo de modelo de consumo más sostenible, empático y solidario: “El apoyo al comercio justo que podemos dar como personas que consumimos de forma responsable es más necesario que nunca. Trabajamos con comunidades cuya alternativa a esta actividad económica es, en muchos casos, la caída en la pobreza extrema en países donde no existen sistemas de protección social como el nuestro. Son productos que podemos seguir encontrando en nuestras ciudades, y que ahora tienen más demanda que nunca, como es el caso del chocolate».

Una exhibición en la plaza del Ayuntamiento de València en el Día Mundial del Comercio Justo del 2018. Fotografía: Alberto Pla

Más de 60 años de lucha por el comercio justo

El movimiento por el comercio justo lleva más de 60 años luchando en todo el mundo para conseguir el respeto a los productores, los derechos laborales, pero también el cuidado del planeta en la elaboración de todo tipo de productos. Desde la Coordinadora de ONGD de España también han lanzado un comunicado al respecto: “El movimiento del Comercio Justo defendemos que la salida a esta crisis deber ser global y colectiva, y debe apostar por un cambio en el sistema económico que priorice la dignidad humana y la protección del planeta. Y manifestamos que esto no solo es posible sino que es absolutamente necesario”. Ellos reclaman tres demandas fundamentales:

  • Las personas frente a los beneficios económicos: “Las organizaciones de Comercio Justo manifestamos que garantizar los derechos laborales y una vida digna para todos los trabajadores y trabajadoras es un derecho fundamental que, además, consolida una sociedad global más justa y menos vulnerable frente a las crisis”.
  • Realizar un consumo responsable. “El nivel de consumo actual es insostenible. Si algo positivo ha tenido esta crisis ha sido que nos ha hecho preguntarnos, como individuos y como sociedad qué es lo realmente importante. Las organizaciones de Comercio Justo defendemos la necesidad de ajustar nuestros niveles de consumo a nuestras necesidades reales, y optar por productos elaborados de manera respetuosa con sus trabajadores y trabajadoras y con el medio ambiente. Hacemos un llamamiento para consumir de forma responsable en tiendas de barrio y de Comercio Justo, apostando por el comercio de proximidad que sostiene nuestros barrios y pueblos”.
  • Respeto al medio ambiente. “El coronavirus desafía a nuestro mundo en plena crisis climática, como si fuera una llamada de atención ante la imperiosa necesidad de cuidar el único planeta que tenemos. Fenómenos como el calentamiento global, la desertificación o la deforestación son algunas de las consecuencias derivadas del modelo productivo imperante y de la agricultura industrial, basados en el uso indiscriminado de recursos naturales, la producción masiva de bienes y prácticas agrícolas como el monocultivo o el uso de fertilizantes y químicos. Las organizaciones de Comercio Justo reclamamos una transición urgente a un modelo productivo verde y neutro en emisiones de carbono”.

Venta online ante el cierre de las tiendas

En la Comunitat Valenciana existen varias tiendas físicas de Comercio justo y diversas entidades sociales y ONGD que lo promueven como ECOSOL, CERAI, La tenda de Tot el Món, Cáritas Diocesana de Valencia, ACOEC, Petjades, Setem, Oxfam Intermón, Fundació Novessendes, la Fundación Vicente Ferrer o Solidaridad Internacional-PV, gran parte de las cuales pertenecen a la CVONGD. Ahora, tras confirmarse que la mayor parte de la Comunitat Valenciana no pasará a la “fase 1” de la desescalada hasta, al menos dentro de 15 días, muchas de ellas permanecen cerradas, pero algunas mantienen su venta online y los pedidos a domicilio y animan a seguir apostando por este tipo de productos por muchos motivos, también por los derechos laborales: «Los altos niveles de consumo actual, no solo provocan un peligroso deterioro medioambiental, sino que además alientan fenómenos como la deslocalización de empresas para producir en países con menor renta donde hay menos regulaciones y en los que los sindicatos o están prohibidos o su acción no es completamente libre», añade el comunicado de la CVONGD.

Por otra parte, y ante la emergencia sanitaria, diversas organizaciones de comercio justo han cambiado su producción habitual para confeccionar mascarillas, pantallas protectoras, geles desinfectantes… también han elaborado kits básicos de alimentación, han realizado donaciones a los centros de salud o han fomentado campañas de concienciación y sensibilización ante el covid-19 en todo tipo de comunidades, sobre todo en aquellas más pobres y más rurales.

Muchos talleres artesanales de comercio justo, como este de la Fundación Vicente Ferrer en India, están readaptando su producción para confeccionar mascarillas y otros productos de primera necesidad durante esta pandemia. Foto: Fundación Vicente Ferrer

¿Cómo celebrar el Día Mundial del Comercio Justo en 2020?

Como hemos indicado, las ferias en pro del comercio justo que suelen celebrarse en este día en diferentes ciudades de España y del mundo no podrán llevarse a cabo, pero hay muchas otras formas de conmemorar este día y de que sirva para acercarse a sus propósitos. Uno de ellos es, lógicamente, tratar de consumir productos elaborados según las normas de este tipo de comercio y compartir este acto a través de las redes sociales con el hashtag (#DiaMundialComercioJusto).

La plaza del Ayuntamiento celebra el Día Mundial del Comercio Justo en 2018. Fotografía: Alberto Pla

Como comentaba el comunicado de la coordinadora estatal de ONGD, consumir de una forma justa y responsable tiene que ver mucho también con apostar por los productos y comercios de proximidad. Sin duda, es una buena oportunidad para acercarnos a nuestros mercados municipales, a las pequeñas tiendas de alimentación y otras que ya estén abiertas en nuestras respectivas ciudades, para consumir en ella y para expresarles verbalmente y con nuestra acción y decisión de consumo nuestro apoyo, el cual es más necesario que nunca.

La plaza del Ayuntamiento celebra el Día Mundial del Comercio Justo en 2018. Fotografía: Alberto Pla

Cambiar los modos de vida y de consumo no es algo que se pueda lograr de la noche a la mañana. El movimiento, como hemos visto, lleva más de 60 años y todavía queda mucho por hacer. Por tanto, resulta fundamental que las nuevas generaciones se conciencien. Ahora que los niños y niñas están en casa, sin acudir a sus clases, es una buena oportunidad para que los padres les hablen de estos temas, les pongan documentales o también dibujen o pinten con ellos dibujos sobre el comercio justo o incluso les animen a escribir sobre la importancia de consumir y vivir de una forma más responsable.

De este modo, tal vez, entre todas y todos, logremos que en este Día Mundial del Comercio Justo, marcado por el confinamiento y la crisis sanitaria, social y económica mundial, empiecen a germinar brotes verdes de esperanza para nuestro debilitado planeta y para tantas familias y sociedades en el mundo que, una vez más, corren el peligro de quedarse atrás.

Spot de un minuto de duración por el Día Mundial de Comercio Justo 2017, producido por la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social:

 

Fundación Fontilles: Una lucha contra enfermedades olvidadas más necesaria que nunca

2020-05-08T19:13:01+02:00mayo 8th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

Cuando se desata a escala planetaria una pandemia como la del covid-19, otras enfermedades, problemas y realidades pasan a un segundo plano, con los riesgos que esto comporta, especialmente para los que las sufren directamente. Si, además, estas enfermedades están entre aquellas que ya eran tildadas como de “olvidadas”, como la lepra, la situación se vuelve todavía más grave. La Fundación Fontilles lleva décadas luchando contra esta y otras enfermedades en diferentes lugares del mundo. En España, su sanatorio, ubicado en la Vall de Laguar (Alicante), es Centro Nacional de Referencia en lepra y también cuentan en este complejo sanatorio San Francisco de Borja con el Centro Geriátrico Borja y el Hospital Ferrís. La directora de recursos y comunicación de Fontilles, Yolanda Sanchis, nos explica cómo han afrontado esta pandemia en España y en otros lugares en los que actúan y destaca que a pesar de que en el complejo alicantino residen más de 100 personas que están entre los grupos de mayor riesgo de contagio y afectación del virus, de momento, no han tenido ningún positivo, aunque advierte que no hay que bajar la guardia. Mientras tanto, siguen trabajando para que enfermos de lepra en India, el país con mayor afectación de esta enfermedad, sigan recibiendo su medicación y para proporcionarles comida y otros recursos básicos. Y también tratan de mitigar la delicada situación en otros países y regiones como la selva amazónica brasileña o Mozambique.

“En España aumentamos los recursos destinados al Hospital Ferris y al centro geriátrico Borja. Desde el primer momento restringimos las zonas comunes, dejamos de hacer curso de formación, visitas escolares… y tratamos de reducir al mínimo el contacto con el exterior. No ha habido ningún caso y ha sido, en gran parte, gracias al esfuerzo humano y económico”, comenta Yolanda Sanchis. Ella comenta que “si antes las medidas higiénico-sanitarias ya eran altas, ahora lo son todavía más”. Y explica que el trabajo se intensifica al tener que repartir las comidas en cada habitación y tratar de ofrecer también servicios de ocio personalizados a cada persona. Entre ellos está el programa “música para despertar” que se basa en canciones que responden a los gustos de cada paciente y residente en el geriátrico.

La Fundación Fontilles cuenta con una gran experiencia en el tratamiento de todo tipo de enfermedades y precisamente eso, así como “el compromiso de nuestros profesionales y el hecho de tener un hospital al lado mismo del geriátrico son puntos fuertes en situaciones como la actual”, argumenta Yolanda.

Una de las trabajadoras en el sanatorio de Fontilles en la Vall de Laguar prepara la comida a los residentes que ahora se reparte habitación por habitación. Foto: Fundación Fontilles

No podemos desatender a otras personas, sino mueren por el covid puede que mueran de hambre”

La Fundación Fontilles cuenta con varios proyectos continuados de lucha contra la lepra y otras enfermedades olvidadas en India. Yolanda Sanchis relata que la situación allí, ahora mismo, es muy delicada. “Hay instalaciones sanitarias cerradas, disponibles solo para urgencias. Están en plena época de lluvias y todo esto puede ocasionar que enfermedades como la malaria, que mata a miles de personas y niños cada año, la lepra o la leishmaniasis queden desatendidas. Debemos seguir luchando para que no sea así porque sino habrá un rebrote de otras enfermedades que ya teníamos controladas. Nos preocupa el covid, es la prioridad, pero no podemos desatender a otras personas”, alerta. Además, añade que “suele tratarse de personas muy vulnerables, no solo por tener otras enfermedades y contar con las defensas bajas, sino porque sino se mueren del covid puede que ser mueran de hambre. Suelen vivir al día y ahora no reciben ingresos. Las mujeres que apoyamos con los proyectos de microcréditos que montaron puestos de venta ambulante —algunas de las cuales aparecen en el documental “Asha, historias de lepra y esperanza” producido por la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social— ahora no tienen cómo ganarse la vida”. A esto hay que añadir que muchas de ellas no tiene frigorífico en sus casas o lugares adecuados para almacenar una comida que, por otra parte, tampoco tienen recursos para poder comprar de una forma más elevada de la habitual.

Yolanda Sanchis explica que los equipos sanitarios y los grupos comunitarios con que cuentan en India están desplazándose a las casas de las personas enfermas de lepra y otras enfermedades para asegurarse de que siguen recibiendo la medicación, de que se curan las úlceras. Además, se distribuyen alimentos y kits de higiene a familias vulnerables y se les explica cómo prevenir el covid-19 y cómo detectar sus síntomas de forma precoz. Precisamente, la detección precoz de la lepra es una de las actuaciones más importantes para luchar contra esta enfermedad, pero ahora mismo, con las medidas de confinamiento y distanciamiento social, es muy complicada llevarla a cabo.

Varias personas acuden a buscar comida en India. Foto: Fundación Fontilles

“Nos preocupa mucho el riesgo de contagio de los indígenas en la Amazonía”

Otro lugar en el que la Fundación Fontilles centra ahora mismo sus esfuerzos en en la Amazonía, concretamente, en la región de Manaos, una de las más afectadas por el covid-19 en Brasil y donde viven dos millones de personas. “Allí se está viviendo una gran catástrofe y nos preocupa especialmente el riesgo de contagio de los indígenas. Son una población muy vulnerable a todo tipo de enfermedades que vengan de fuera y tienen gran carencia de atención sanitaria, pues suelen vivir en zonas donde solo se puede acceder en barca. Nos han llegado varias peticiones para desarrollar un proyecto especial para protegerles. Ya teníamos uno para detectar y prevenir la lepra, pero vamos a transformarlo en prevenir el covid-19 y darles cobertura y atención sanitaria”. Además, ella alerta de que en la región amazónica, aprovechando el confinamiento, se están agravando otros problemas como la deforestación, pues hay quien aprovecha para incrementarla.

Nuestros centros médicos en Mozambique están contribuyendo a luchar contra el covid-19”

La Fundación Fontilles, en colaboración con la Fundación Probitas, lleva a cabo proyectos de lucha contra la malaria y de salud materno infantil en Mozambique. Yolanda Sanchis relata que los centros sanitarios que han construido allí “están contribuyendo ahora en luchar contra el covid-19. Teneos que atender la emergencia del coronavirus y poner en valor que el trabajo que ya se había hecho ahora sirve para que estos lugares tengan medios y centros adecuados para enfrentarse a esta emergencia, por eso debemos seguir con nuestro trabajo habitual, reforzando las medidas de seguridad, y luchando para fortalecer los sistemas de salud”.

Varias personas con telas mosquiteras en Mozambique para prevenir la malaria. Foto: Fundación Fontilles

Es complicado explicarle a una persona con alzheimer que no puede salir de su habitación”

Volviendo a España, Yolanda Sanchis pone en valor la responsabilidad y la comprensión con la que están asumiendo esta situación las personas mayores que atienden en el sanatorio. Aún así, allí la media de edad supera los 72 años y se dan todo tipo de circunstancias. “Es complicado explicarle a una persona con alzheimer que no puede salir de su habitación. Es difícil manejar este tipo de situaciones y por ello quiero destacar el esfuerzo que está haciendo todo el personal. Tampoco les pueden calmar como antes acariciándoles o teniendo un trato más cercano con ellos”. Por otra parte, Sanchis asegura que los residentes están sobrellevando bastante bien la situación y les hacen ver que se sienten bien atendido: “Abilio, por ejemplo, nos dice que si estuviera solo en una casa estaría mucho peor, no se sentiría atendido, tendría miedo de salir y también nos dice que de todo esto saldar algo bueno y que hay que ser positivos”.

La gente está predispuesta a ser solidaria, pero se avecinan periodos de incertidumbre”

El pasado martes la Fundación Fontilles, así como muchas otras entidades en todo el mundo, participaron en el Giving Tuesday, una jornada de petición de donaciones y recursos global. Ella asevera que la ciudadanía “está teniendo una buena respuesta ante una crisis como esta. Hacen donativos y ponen que es para el covid-19, parece que están entendiendo las necesidades que se generan en lugares como India, Brasil o Mozambique. Pero a medio y largo plazo no sabemos cómo reaccionarán. La gente está predispuesta a ser solidaria, pero se avecinan tiempos de incertidumbre. Hasta ahora hemos tenido pocas bajas de donantes, pero desconocemos lo que pasará en el futuro. En el sanatorio la necesidad de recursos se ha disparado también, aunque valoramos muy positivamente, sobre todo, la respuesta de la ciudadanía y del sector empresarial de la zona, que se han volcado con nuestras necesidades. No obstante, tanto aquí como en la cooperación internacional tememos que la situación se prolongue y esto haga bajar la solidaridad. Falta ver si seremos más solidarios solo con el vecino de balcón o iremos más allá, pero lo que está claro es que con todo esto el mundo se ha hecho más pequeño y se ha evidenciado que lo que pasa a miles de kilómetros al final llega aquí también. La salud es algo fundamental a nivel mundial”, sentencia Sanchis.

El Dr. Rao junto a dos asha (trabajadoras del sistema de salud indio) que participan con Fontilles en prevenir la lepra para llegar a zonas remotas en India. Foto: Alberto Pla

«Si algo nos ha demostrado esta crisis es la importancia en la cooperación con los sistemas de salud pública de otros países»

Preguntada, precisamente por cómo evitar que decaiga esta solidaridad, responde: “En la crisis de 2008 hubo una importante reducción en la cooperación internacional. Esperemos que no pase lo mismo, dicen que esta crisis va a ser peor, pero si algo nos ha demostrado es la importancia en la cooperación con los sistemas de salud pública de otros países. Esperamos que este descenso no ocurra porque sería una catástrofe humana y sanitaria. No podemos dejar a tantas personas atrás. En cuanto a donativos privados, entendemos que la situación de muchas personas es difícil, eso va a ser inevitable, pero sí que pedimos que el que pueda siga contribuyendo porque es importante y se necesita mucho. Que se despierte esta solidaridad que hemos visto en estas semanas, que cuando superemos la crisis y se vuelva a cierta normalidad se entienda la lección de que hay que cooperar entre todos y que todos estamos en el mismo barco”.

Rozalén: «La vida se trata de intentar ser feliz haciendo también felices a los demás»

2020-05-06T18:25:16+02:00mayo 6th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

La crisis causada por el Covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia de reforzar cuestiones como la solidaridad, la humanidad y también la creatividad de cada ser humano. En medio de un clima de confinamiento, de tristeza y miedos, la música se ha convertido en una vía de escape y esperanza para muchas personas. Ya han surgido en todo el mundo canciones inspiradas en el confinamiento, pero una de las más especiales y solidarias, es “Aves enjauladas”, el nuevo tema que la cantautora y activista albaceteña, Rozalén, escribió desde su confinamiento en la sierra madrileña y que cantó desde allí a un mundo con muchas incógnitas en su porvenir. Pero, además, esta canción va dedicada a la ONG Entreculturas y, concretamente, su recaudación (a través de Youtube, Spotify y otras plataformas) va destinada a un proyecto de apoyo a la red de pisos de acogida para familias, mujeres e infancia en situación de vulnerabilidad, que el Servicio jesuita a Migrantes (SJM) desarrolla en Valencia. Así nos lo cuenta ella misma en esta entrevista que nos concede desde un confinamiento que, además de servirle para centrarse en escribir las canciones de su nuevo disco, también le está permitiendo descansar.

Mujeres residentes en los pisos que el Servicio Jesuita al Migrante (SJM) tiene en Valencia y a las que va destinado la recaudación de la canción «aves enjauladas» de Rozalén. Foto: Kristóf Holvényi

Rozalén, licenciada en psicología por la Universidad de Murcia y con un máster en musicoterapia, es una persona sensible y comprometida en varias causas sociales. Ella conoce bien la labor esencial que lleva a cabo Entreculturas en España y en otros países. De hecho, justo antes de que se decretara el estado de alarma había regresado de El Chad, junto con Beatriz Romero, la intérprete de lengua de signos que la acompaña en todos sus conciertos. Allí visitaron, de la mano de los socios locales de Entreculturas como son el Servicio Jesuita a Refugiados y Fe y Alegría, el campo de refugiados de Djabal, situado al este de Chad, en la frontera con Sudán, y conocieron de primera mano problemáticas como la ablación femenina. Además, antes de ello, ambias habían viajado a Guatemala con Entreculturas para apoyar otro de sus proyectos, el de “la luz de las niñas”.

Rozalén y Beatriz Romero visitaron los proyectos de Entreculturas en El Chad justo antes de que se declarara el estado de alarma. Foto: Entreculturas

¿Por qué decidió apoyar a Entreculturas con la recaudación de su canción “aves enjauladas”?

Conozco muy bien la ONG Entreculturas, he ido personalmente a varios países a visitar proyectos con ellos, me gusta mucho como trabajan, me parecen muy honestos y me encanta su forma de trabajar. Les pregunté si tenían algún proyecto en España, porque casi todo lo que había hecho con ellos había sido fuera, y me hablaron de esta red de pisos para familias y mujeres vulnerables y lo vi claro. Sé que va a ir a un buen lugar.

¿Cuál es su relación con ellos y qué le ha aportado a usted personalmente?

Me siento un poco en casa con ellos, estuve hace un año en Guatemala con ellos, este año antes de que empezara la pandemia estuve en un campo de refugiados en Chad y, personalmente, el trato que he tenido ha sido maravilloso y ya somos amigos. Personalmente, tanto lo que visité en Guatemala como lo de Chad han sido experiencias muy especiales. Mira que yo he viajado y he hecho cosas de cooperación, pero son aprendizajes incluso mucho más grandes que muchas de las asignaturas que estudié en la carrera de psicología.

Como dice, ha viajado a Guatemala y el Chad con Entreculturas, ¿qué le impactó más en cada uno de ellos?

En Guatemala me impactó mucho lo que vi en el barrio de Limón, uno de los más duros y peligrosos del país, el tema de las maras, de cómo funciona allí, lo conocía por encima pero no era consciente de cómo era todo esto en Centroamérica. En Chad, en un campo de refugiados, lo que más me impactó fue la historia de las mujeres, todo lo relacionado con la mutilación femenina.

Rozalén y Beatriz Romero durante su visita a Guatemala para apoyar el proyecto «la luz de las niñas» de Entreculturas.

¿Son la música y la escritura buenas vías de escape para el confinamiento?

¡Absolutamente! La cultura en general está siendo lo que nos entretiene en el confinamiento y mantiene ocupada nuestra cabeza. Estoy escuchando mucha música, estoy escribiendo mucho, leyendo y cantando y son los mejores momentos, sin duda. Encima, en mi caso es trabajo porque la mayoría de las cosas que escribo se convierten luego en canciones. Para mí es una vía de escape fundamental.

¿Cómo lleva una persona acostumbrada a viajar, a dar conciertos… y que, además, le gusta tanto el trato cercano y humano, este confinamiento?

Voy a sacar la parte positiva, es verdad que yo necesitaba descansar desde hacía mucho tiempo y no era capaz. Suelo estar todo el tiempo rodeada de gente. Creo que a nivel personal esto está siendo positivo porque estoy haciendo cosas que tenía que hacer desde hace tiempo. Estoy descansando, estoy durmiendo ocho horas diarias, estoy cocinando lento, estoy dedicando tiempo a mi hogar y a mi pareja que también es algo que no es habitual en mí y leyendo mucho. Creo que personalmente a mi esto me está sentando bien.

¿Cómo motivaría a grandes y pequeños a tratar de escribir canciones como terapia?

Yo, cuando empecé a escribir canciones lo hice a modo de juego y es muy divertido porque te pone la cabeza a crear, a improvisar melodías. Cuando hago canciones siempre suelo partir de un brainstorming (tormenta de ideas) con todo lo que se me pasa por la cabeza, es súper inspirador y terapéutico. Lo más importante es que no hay que tener miedo a hacerlo mal. Si sale algo de poca calidad, da igual, porque le sirve a uno mismo también. Es divertidísimo y les diría que no pierdan esta oportunidad.

La cantautora albaceteña Rozalén durante su visita a Guatemala con Entreculturas.

Dicen que la música calma a las fieras, ¿puede calmar también nuestras preocupaciones y frustraciones, más aún en estos tiempos de estado de alarma?

Creo que sí, en mi caso hay veces que una canción me lleva de la tristeza a la euforia y la alegría absoluta. Es uno de los poderes de las canciones llevarte de un estado de ánimo a otro. Te hace también olvidar cosas. A veces, cuando tengo la cabeza muy llena de información, me pongo canciones que me hacen no pensar, sino bailar, divertirme y punto. Eso también es importante. Hay otras que me llevan al llanto o la emoción que también es necesario y hay que sacar afuera muchas cosas. Claro que nos calma, a todos los niveles.

Se nos pide que nos quedemos en casa, pero ¿qué les podemos pedir a aquellos que no la tienen?

No hay que pedirles nada, hay que pedirles a los que tienen y a los que mandan que no se puede permitir que haya gente que no tenga una casa. Casas vacías y gente sin casa, eso es inhumano, entonces a ellos no hay que pedirles, sino a otros.

En El Chad Rozalén visitó un campo de refugiados en la frontera con Sudán del Sur.

¿De dónde le viene a Rozalén su lado más solidario?

Yo vengo de la psicología, además de la rama social, a mi todo esto, o se tiene o no se tiene, tiene que ver con eso y con la educación que he recibido. Mis padres, mis maestros en el cole siempre de pequeña me han dicho que la vida tiene que ser así, se trata de intentar ser feliz haciendo también felices a los demás. Es algo que me parece como la lógica del caminar. Con el paso del tiempo he entendido que no es así para mucha gente, para la gran mayoría sí, pero para unos pocos no. Es un camino también y hay que elegirlo. A mi me sale de manera natural porque creo que es lo que se tiene que hacer, es la responsabilidad de cada uno y no entiendo otra forma de vivir. Pero eso me viene de mi familia y de la educación recibida también.

Más información:

La canción de Rozalén «aves enjauladas» forma parte de un proyecto de Entreculturas y el Servicio Jesuita al Migrante (SJM) con el que también se puede contribuir mediante una donación directa en este enlace.

“El hambre puede ser mucho más letal que el coronavirus entre una población tan joven pero tan desnutrida como la guatemalteca”

2020-05-02T13:56:56+02:00mayo 2nd, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla 

Los efectos de una pandemia como la del Covid-19 se dejan sentir en todo el mundo, pero ya se están volviendo especialmente dramáticos en aquellos países con menos recursos y con más altos porcentajes de población que vive, literalmente, al día. Entre ellos está Guatemala, un país que se encuentra, de momento, entre los de menor porcentaje respecto a la población total de contagiados y fallecidos, pero donde las medidas de confinamiento prolongadas están llevando ya a muchas familias al límite.

Continuando con nuestra serie de entrevistas a cooperantes españoles que han decidido quedarse en sus países de destino, y que arrancamos con el testimonio de Lourdes Larruy, responsable de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol en Muketuri (Etiopía), en esta ocasión entrevistamos al presidente de la Asociación CONI, Alejandro Sebastián que, lleva ya más de 12 años desarrollando todo tipo de proyectos de cooperación en Guatemala.

Pasa unos seis meses al año en España y otros en Guatemala, esta pandemia le pilló en Guatemala, ¿cómo se vivió allí desde el inicio?

Las experiencias de Italia y España dejaron muchos aprendizajes para la preparación y la gestión de la llegada del COVID-19 a otros países. En Guatemala, la fase de contención ha funcionado espectacularmente bien por la premura de las medidas. Después de 45 días de cuarentena sólo tenemos identificados en el país 600 contagiados y 16 fallecidos. De hecho, Guatemala es el país del mundo con menor porcentaje de infectados y fallecidos por millón de habitantes.

De todas formas, esta contención tan exitosa puede ser un arma de doble filo. Mientras en otros países ya se habla de “desescalada” y “desconfinamiento”, en Guatemala no parece que hayamos llegado al pico de la famosa “curva”, estamos comenzando ahora con el contagio comunitario, parece que esto va para largo, y las familias del área rural no se pueden permitir muchas más semanas sin trabajo y sin ingresos. Vamos a ver mucha hambre en Guatemala. Y quizá violencia.

Alejandro Sebastián reunido con la Directora de programas en Guatemala y el profesor de la escuela de Cobán. Fotografía: Alberto Pla

¿Se planteó regresar?, ¿lo hicieron otros cooperantes que conozca?

Todos los colaboradores españoles que teníamos desplazados en Guatemala se quedaron encerrados en el país cuando cerraron las fronteras. Afortunadamente, la Embajada de España en Guatemala fletó un avión 10 días más tarde y pudieron regresar todos. Yo decidí quedarme. Fue una decisión difícil, porque no habría más oportunidades de regresar a España en los próximos meses y la idea de que enferme un ser querido y no poder volver es muy dura. Pero quiero pensar que soy más útil aquí.

¿Dónde está exactamente y cuál es allí la situación respecto al resto del país?

Estamos en Alta Verapaz, el departamento con mayor índice de población indígena y pobreza extrema del país. Estamos en lo que llaman “la Guatemala profunda”, un departamento con casi dos millones de habitantes, 95% indígenas mayas de la etnia q’eqchí’, diseminados en más de 3.000 comunidades rurales. Más del 80% de las familias vive bajo el umbral de pobreza.

Reparto de comida en una de las comunidades rurales de Guatemala donde trabaja la asociación. Foto: Asociación CONI

¿Cómo se tomó la población las medidas de confinamiento?

Con un civismo admirable. De verdad le digo que siento orgullo por el nivel de comprensión y responsabilidad que han demostrado las familias y las comunidades de esta zona de Guatemala y de todo el país en general. Sigo los chats de mis amigos en España, quejándose porque no pueden salir a correr, porque no les ha llegado a tiempo el dinero del ERTE… y de verdad que siento admiración por gente como Don Oswaldo, campesino, analfabeto, que está buscando cómo comprar comida a sus 6 hijos sin poder ir a trabajar desde hace semanas y que te lo cuenta con un nivel de comprensión, responsabilidad y civismo digno de admiración.

«En Guatemala el 80% de las familias sobreviven al día. No hay ahorros. El día que no entra jornal, no se come en casa”

¿Qué problemas empezaron a surgir con estas medidas?

Económicos. Hambre. En Guatemala el Estado no tiene la capacidad financiera de impulsar esos mastodónticos planes de protección del empleo, protección de rentas, subsidios, etc. Aquí la cuarentena supone dejar de ingresar. Hablamos de una región del planeta donde el 80% de las familias sobreviven al día, como jornaleros, en la economía informal. No hay ahorros. El día que no entra jornal, no se come en casa. Y el jornal lleva 45 días sin entrar.

El Gobierno está lanzando algunos planes paliativos, pero son una gota anecdótica en un mar de necesidad. Aquí no llegan. Aquí en nuestras comunidades vemos que la gente empieza a colgar pañuelos blancos en las puertas de sus casas para que alguien les lleve comida. Tienen hambre. El confinamiento no es sostenible por mucho más tiempo, esté como esté la “curva”.

Cada vez más personas cuelgan sábanas blancas delante de sus casas para pedir que alguien les lleve comida. Fotografía: Asociación CONI

 

Tal como vimos durante el rodaje del documental 142 Pulsaciones, el sistema sanitario guatemalteco, sobre todo en los lugares remotos o más rurales, es bastante precario. ¿Puede el sistema sanitario de un país como Guatemala hacer frente a una pandemia prolongada de este tipo?

Si tomamos como definición de “colapso del sistema sanitario” lo que entendemos en España por ello, el sistema sanitario guatemalteco lleva “colapsado” ininterrumpidamente desde que llegué yo aquí hace 12 años. Los retos sanitarios que enfrenta este país a diario ya superan con mucho las capacidades instaladas. Ahora mismo, tenemos una plaga de dengue en algunas zonas del país, con casi 4.000 infectados en lo que va de año. La de COVID es otra capa más.

Para que usted se haga una idea: en Madrid se hablaba de “riesgo de colapso”, cuando en Madrid hay 37 hospitales públicos con unas 22.000 camas hospitalarias. Aquí en Alta Verapaz, para casi 2 millones de habitantes, tenemos sólo un hospital con unas 36 camas. Con el equipamiento la comparación es todavía peor: el presupuesto de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid es 5 veces mayor que el presupuesto del Ministerio de Salud para todo Guatemala.

En nuestras comunidades vemos que la gente empieza a colgar pañuelos blancos en las puertas de sus casas para que alguien les lleve comida. Tienen hambre”

¿Cuál es la situación ahora mismo?

Mucha incertidumbre. La gestión de la pandemia estos primeros 45 días ha sido un indudable éxito. Pero también es indudable que el confinamiento no se puede prolongar durante mucho tiempo. Durante los próximos meses la situación es de muchísima incertidumbre.

Yasmin abraza a su hijo en su casa. Muchas mujeres afrontan la maternidad a edades muy tempranas. Fotografía: Alberto Pla

Kimberly, la protagonista del documental 142 Pulsaciones, estudió enfermería pero quería seguir estudiando y trabajando, ¿qué está haciendo ahora?

Kimberly acabó el Técnico Universitario en Enfermería y ahora está estudiando la Licenciatura Superior de Enfermería. Ha estado colaborando con nuestra organización en un proyecto de salud sexual y reproductiva en el departamento de Jutiapa durante los últimos meses, pero ahora la están llamando como jefa de enfermería desde el sistema público de salud, así que creo que ese será su futuro inmediato. Mientras, sigue estudiando, con mucho éxito como siempre. Ahora, a distancia, dado el cierre de todas las clases presenciales en el país.

Kimberly atiende a una paciente indígena guatemalteca en el centro de salud de Cobán. Fotografía: Alberto Pla

Ella era promotora de salud y daba charlas sobre prevención de enfermedades como el sida. ¿Qué está haciendo durante la pandemia?

Pues está encerrada, como todos, colaborando lo que puede a través del móvil. Aquí en Guatemala se ha decretado un estado de sitio parcial, de 18:00 a 4:00, y se ha prohibido el desplazamiento entre zonas, así que estamos todos haciendo lo que podemos con la locomoción y los horarios muy limitados.

Kimberly durante una charala de prevención de enfermedades de transmisión sexual en el centro de salud de Cobán, junto a su compañera Yolanda. Fotografía: Alberto Pla

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, anunció el lunes, 27 de abril, 30 nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas para sumar un total de 530 contagiados de COVID-19 en su país, incluidas 15 personas fallecidas por la enfermedad. ¿Son fiables estas cifras tan bajas en el país más poblado de América Central, con 16,301,286 de habitantes?

En España sabemos bien que las cifras no son fiables en ningún lado. Es imposible que lo sean. Cuando hablamos de “infectados”, hablamos de personas que han dado positivo en un test. Cuando hablamos de “fallecidos” hablamos de personas que han fallecido después de haber dado positivo en un test. Por lo tanto, la fiabilidad de las cifras en cada país dependerá mucho del número de test que se hagan.

En Guatemala, con la población que usted indica, sólo se hacen alrededor de 500 test diarios. Sin embargo, me atrevería a afirmar que las cifras aquí son mucho más fiables que en España porque en Guatemala apenas hay todavía contagio comunitario. El virus está muy localizado entre unas 3.000 personas de colectivos muy concretos (personas deportadas de EEUU, personas en contacto con turistas infectados) que están en cuarentena y en observación desde hace semanas. Apenas se han identificado en el país 10 casos de contagio comunitario. Parece que se extenderá, pero parece que aún no se ha extendido.

«Quizá durante las próximas semanas, el reto mayor no es gestionar el virus, sino gestionar el estado de ánimo de la población»

El presidente Giammattei ya advirtió esta semana en declaraciones a periodistas de que «lo peor está por venir» con respecto a la emergencia sanitaria y que el pico de contagios podría llegar en las primeras dos semanas de mayo…

Como decíamos, aquí todavía estamos escalando la “curva”, aún no hemos llegado al pico. Así que es una afirmación obvia que las próximas semanas serán peores que las anteriores. El presidente —que es doctor— ha gestionado muy hábilmente la pandemia hasta ahora. Merece reconocimiento por ello. Pero lo que se le viene encima es un dilema complicado porque, como decíamos, lo peor del virus aún no ha llegado y la gente no aguanta más en cuarentena. Ya se están viviendo casos aislados de impaciencia y violencia en el país. Quizá durante las próximas semanas, el reto mayor no es gestionar el virus, sino gestionar el estado de ánimo de la población.

¿Cuáles son las necesidades principales?

Retomar la actividad, trabajar, generar ingresos, comprar comida y comer. Guatemala ya arrojaba, antes de esta pandemia, el sexto peor índice de desnutrición crónica del mundo. En el país, 1 de cada 2 menores de 5 años padece desnutrición crónica. Aquí en el área rural es más del 80%, 4 de cada 5 niños. El hambre puede ser mucho más letal que el coronavirus entre una población tan joven pero tan desnutrida. Es un dilema complicado.

«Hambre. Hambre. Hambre. Es la mayor preocupación ahora mismo. Aquí no llegan los programas del Gobierno»

Una niña en Alta Verapaz (Guatemala) estudia con una vela al no disponer de energía eléctrica. Fotografía: Alberto Pla

¿Qué temores le expresa la población?

Hambre. Hambre. Hambre. Es la mayor preocupación ahora mismo. Aquí no llegan los programas del Gobierno. Muchas familias de estas comunidades en el área rural no están ni siquiera registradas como ciudadanos. Sin embargo, sí les afecta el estado de sitio y el confinamiento. Ellos tampoco pueden trabajar, tampoco están ingresando. Y ya están empezando a pasar hambre. Cada vez hay más pañuelos blancos colgados en las casas. Ya se están viendo casos aislados de violencia contra la policía. Es urgente resolver la situación.

Dos hermanos en el vertedero de Cobán donde muchas familias trabajan para subsitir. Fotografía: Alberto Pla

¿Cree que esta crisis hará que cada país se centre en sí mismo y baje la cooperación internacional o, por el contrario, servirá para darnos cuenta de que estamos todos conectados y que lo que sucede en un lugar nos puede afectar a todos?

Creo que esta crisis deja un aprendizaje claro: somos una única comunidad global, necesitamos más unión y solidaridad. Pero también creo que la crisis anterior dejaba un aprendizaje claro: es necesario regular ciertas prácticas de los mercados financieros… Me temo que estaremos tan atentos a los aprendizajes como lo estuvimos en crisis anteriores.

«Llevamos décadas manejando desde el Tercer Sector un discurso positivo, naíf diría yo, que hace que no se nos tome en serio»

¿Qué mensaje le mandaría a los gobiernos occidentales y a su ciudadanía para que mantenga las inversiones y las donaciones en cooperación internacional?

Llevamos décadas manejando desde el tercer sector un discurso positivo, naíf diría yo, que hace que no se nos tome en serio. Parece que nos dedicamos a algo superfluo, prescindible. El discurso de la solidaridad y la cooperación no se está tomando en serio, el reto de la pobreza y la desigualdad no se está abordando con determinación.

Crisis como ésta nos enseñan que realmente estamos todos unidos, que la frontera que dibujamos en un papel no nos separa ni nos protege de retos que son globales. Que debemos pensar desde una conciencia global de una vez por todas. Si no se ha hecho por generosidad, que se haga por egoísmo. Pero que se haga.

Alejandro Sebastián durante una reunión con los integrantes de la municipalidad de Cobán para informar sobre la necesidad de construir una nueva escuela. Fotografía: Alberto Pla

En su asociación dan mucha importancia a la educación, a las becas educativas cuyos becados, en muchos casos, se convierten luego en padrinos de otros. ¿Es la educación la mejor medicina contra las desigualdades?

¡No es la mejor! ¡Es la única! No podremos abordar el resto de problemas de pobreza, desigualdad, enfermedades, pandemias, contaminación, destrucción del medio ambiente, cambio climático, superpoblación, violencia de género, democracia, justicia, paz, si no resolvemos primero la cuestión de la educación. Tras esta pandemia, reafirmamos nuestro convencimiento: es necesario invertir en educación. Aquí y allí.

El documental que produjimos sobre el trabajo de la Asociación CONI a través del increíble testimonio de Kimberly

1º de mayo de 2020: Un día por los que no pueden trabajar

2020-05-01T16:31:55+02:00mayo 1st, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

El Día del Trabajo de 2020 será recordado como el de la ausencia de grandes manifestaciones o reivindicaciones en las calles de las principales ciudades del mundo debido a las medidas de confinamiento y aislamiento social ocasionadas por el Covid-19. Este primero de mayo llega marcado por una nueva palabra que se ha instalado en nuestro vocabulario y en nuestra vida cotidiana de forma tan brusca como dramática: los Erte (Expedientes de regulación temporal de empleo). Millones de personas se ven ya afectadas por ellos y, consecuentemente, también sus familias, sus entornos más cercanos y la sociedad y la economía en general. En una situación donde sectores tan estratégicos como la hostelería, el turismo y gran parte del comercio llevan en España casi dos meses cerrados y donde las previsiones de recesión no paran de aumentar, parece complicado sacar fuerzas para celebrar este Día del Trabajo. Pero, precisamente por eso, porque los derechos conseguidos después de tantas décadas de lucha vuelven a estar en riesgo, es momento de mirar para atrás, y valorar todo lo que se peleó para lograrlos, pero también hacia adelante, para conseguir, entre todas y todos, salir de esta situación y, sobre todo, hacerlo como sociedad, de una forma solidaria para evitar que las desigualdades sociales y económicas no se amplíen todavía más.

España, pionera en instaurar las ocho horas laborales

Si os preguntamos por qué se celebra hoy el Día del Trabajo, seguramente os sonará la historia de los conocidos como “mártires de Chicago”, cinco trabajadores, concretamente tres periodistas, un tipógrafo y un carpintero, todos ellos inmigrantes europeos, que fueron condenados a muerte y ejecutados después de unas marchas en apoyo por los obreros que reclamaban instaurar la jornada laboral de 8 horas. Las marchas arrancaron el 1 de mayo de 1886 y finalizaron el día 4 con fuertes enfrentamientos con la policía en la que sería conocida como la revuelta de Haymarket. Tres años después, la Segunda Internacional decidió declarar este Día del Trabajo como una jornada reivindicativa global y las primeras manifestaciones en España al respecto se celebraron en 1890. No obstante, habría que esperar hasta 1919 para que España se convirtiera en uno de los primeros países del mundo en instaurar de forma oficial la jornada laboral de 8 horas, fue después de la histórica huelga de “La Canadiense” de Barcelona que duró, nada más y nada menos que 44 días. El año pasado, precisamente, se conmemoró el centenario de aquella efeméride, pero, lamentablemente, esta reclamación por las tres ocho: ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de sueño, sigue siendo una utopía para muchos trabajadores no solo en España sino en muchos otros lugares del mundo.

La Revuelta de Haymarket en la que acusaron a los Mártires de Chicago. Fuente: Archivo

Primer año sin manifestaciones desde 1978

Otro motivo para conmemorar este Día del Trabajo y no olvidar todo lo que se ha luchado por él y por los derechos con que hoy contamos es pensar en todos los años en que en España estuvo prohibido conmemorarlo de forma oficial. Ya en 1891, solo un año después de la primera celebración, el Gobierno de Cánovas del Castillo las prohibió y no se reanudaron hasta 1902. Posteriormente, también fueron prohibidas durante la Dictadura de Primo de Rivera, de 1923 a 1930. La II República retomó estas manifestaciones del 1º de mayo, pero con la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista fueron abolidas de nuevo durante más de 40 años. Es más, incluso en plena transición, en 1977, el Gobierno presidido por Adolfo Suárez las prohibió, a pesar de que ya estaban convocadas, y la respuesta de las organizaciones sindicales de mantener la convocatoria acabó con cientos de detenidos y heridos. Este Día del Trabajo, por tanto, no es algo que se haya conseguido de forma gratuita, ni mucho menos. En este 2020, los efectos del coronavirus ocasionarán que, por primera vez desde 1978, no se celebren en las calles de España manifestaciones, reivindicaciones y otros eventos para conmemorar este importante día. Aún así, hay muchas formas de celebrarlo y también de inculcar su importancia a las nuevas generaciones.

¿Cómo celebrar el Día del Trabajo desde el hogar?

Las organizaciones sindicales viven este 1º de mayo cada año con especial intensidad. Además de las habituales masivas manifestaciones, suelen aprovechar para organizar jornadas de debates, exposiciones… no obstante, este año se han tenido que readaptar para celebrar este día de una forma online. De este modo, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, en una rueda conjunta con su homólogo de CCOO, Unai Sordo, hacía un llamamiento a todos los trabajadores y trabajadoras a participar en la manifestación virtual, que tendrá lugar a partir de las 13:30 horas”. Además, agregaba que este es “el Primero de Mayo más atípico y extraño desde hace 130 años”. El lema de este año es “Trabajo y servicios públicos: otro modelo social y económico es necesario”. Una realidad que se muestra más patente que nunca con esta crisis sanitaria, social y económica en la que estamos ya inmersos.

Por su parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, decía que “los trabajadores y trabajadoras no vamos a poder tocarnos y abrazarnos en las calles, pero en el que pocas veces como en este 1º de Mayo queda tan patente el valor insustituible del trabajo, de los trabajadores y trabajadoras, para sacar adelante la sociedad, y el de los servicios públicos, y que #OtroModeloEsNecesario”.

Además de participar en esta manifestación virtual que arranca a las 13:30 horas con todo tipo de mensajes, fotografías, reflexiones en relación a los derechos y reivindicaciones laborales, a lo largo de este día se puede celebrar esta jornada de muy diversas maneras.

Conciertos virtuales a las 17 horas y 20:10 h.

Los sindicatos han convocado, a las 17 horas, un concierto virtual en las redes sociales de homenaje a todos los trabajadores y trabajadoras, especialmente a los sanitarios y a todos aquellos servicios esenciales. El concierto contará con la participación de numerosos artistas como Rozalén, Ismael Serrano, Marwan, Sole Giménez, Luis Pastor, Efecto Mariposa, Marisa Valle Roso, Cristina del Valle, entre otros muchos artistas, y será presentado por Olga Rodríguez y Juan Diego Botto. Por otra parte, a partir de las 20:10 horas, después de los aplausos, tendrá lugar un concierto virtual de carácter internacional que contará con las actuaciones de Víctor Heredia, Inti Illimani, Tico Santa Cruz, Billy Bragg, entre otros.

Visualización de películas, series y documentales sobre trabajo

Otro modo de celebrar este Día del Trabajo desde nuestros hogares es seguir iniciativas como el concierto solidario del 1º de Mayo o ver películas, documentales o series relacionadas con los derechos laborales. Así, entre las películas os recomendamos algunas como Sufragistas, Tiempos Modernos, Arcadia, En busca de la felicidad, Los lunes al sol, Pago Justo o Full Monty. Entre las series, podemos empezar a ver algunas como Empire, Mad Men, o House of Cards. Finalmente, existen gran cantidad de documentales sobre el mundo laboral y para conocer más todo tipo de profesiones y problemáticas. Entre ellos destacamos algunos como Inside Job o el cazador de cerebros, así como los que hemos ido elaborando desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social que narran todo tipo de situaciones laborales en países tan diferentes como Guatemala, India, el Sáhara Occidental, Mozambique, República Dominicana, El Salvador o Etiopía, de donde volvimos el pasado 12 de marzo de grabar un documental centrado en el desarrollo personal y profesional de las mujeres etíopes.

Jóvenes costarricenses se forman en mecánica en el proyecto «Ciudad Hogar» impulsado por los escolapios. Fotografía: Alberto Pla

Puedes ver la serie Tenemos un plan que producimos en Costa Rica a través de este enlace. Se centra en la importancia de la formación profesional y el empleo para alcanzar una vida digna.

Involucrar a los más pequeños en el Día del Trabajo

Todos aquellos que están pasando esta cuarentena confinados con niñas y niños saben de la importancia de mantenerlos entretenidos y también de hacerles comprender esta situación y sacar aprendizajes de ella. En este sentido, un buen modo de celebrar este Día del Trabajo es animarles a que hagan dibujos sobre el mismo, que coloreen o que escriban algo al respecto. También pueden inventar alguna historia, hacer manualidades o incluso ponerse a cocinar alguna receta de forma conjunta y celebrar una cena especial en familia de homenaje. Todas estas actividades, además, se pueden compartir por redes sociales para desear un feliz Día del Trabajo a los abuelos, tíos y tías, amigos…

Unos niños dibujan en su casa durante el confinamiento. Fotografía cedida por Freepik

Mostrar nuestra solidaridad

En este día del Trabajo no podemos olvidarnos de aquellos que lo están pasando más mal tanto en nuestro país, donde existen muchas personas y familias con necesidades urgentes, así como en el resto del mundo, especialmente en los países más pobres en los cuales esta crisis del coronavirus ha supuesto un golpe más para unas economías globales y domésticas muy precarias. Por tanto, otra forma de celebrar este Día es ayudándoles de muy diversas formas, tanto mediante donativos a ONG, Fundaciones… como haciéndonos socios de ellas o preguntándoles qué necesitan para tratar de paliar estas situaciones. Por supuesto, debemos seguir exigiendo a los gobiernos locales, autonómicos, nacionales y a los organismos internacionales que mantengan y refuercen los proyectos de cooperación al desarrollo.

Un niño trabaja en un taller mecánico en la comunidad de Rajeev Nagar, (Estado de Gurgaon), India. La fotografía, que denunciaba el trabajo en los más jóvenes ganó el primer premio nacional de fotografía de la Fundación por los Derechos Civiles que impulsaba el INJUVE. Fotografía: Alberto Pla

En este 1º de Mayo de 2020, cuando las personas en paro o con condiciones de trabajo muy precarias están aumentado de forma alarmante en todo el mundo, es momento de alzar la voz por todos los trabajadores y trabajadoras pero, especialmente, por aquellos que, muy a su pesar, no pueden trabajar.

 

“Las personas sin hogar nos están dando lecciones de convivencia”

2020-05-01T01:49:34+02:00abril 30th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla y cedidas por el SJD

La nueva realidad que nos sobrevino a raíz del estado de alarma ocasionado por el Covid-19 alteró nuestras vidas y nos llevó a un confinamiento obligado en nuestros hogares, pero ¿qué pasa con aquellas personas que no tenían un hogar donde refugiarse? Organizaciones como la Orden Hospitalaria San Juan de Dios (Sant Joan de Déu en la Comunidad Valenciana) llevan décadas trabajando con personas sin hogar, ofreciéndoles un refugio en sus albergues y también en pisos compartidos, y lo continúan haciendo durante esta pandemia. Ellas y ellos aseguran que las personas sin hogar están dando lecciones de solidaridad y de buen comportamiento y reclaman a la sociedad y a las instituciones que no se olviden de ellas.

Como indica su coordinador de programas en Valencia, Juan Manuel Rodilla: “Las personas en situación de sin hogar se sitúan en uno de los sectores de la población más vulnerables. Es por ello que la entidad ha seguido  ofreciendo sus recursos y servicios para hacer valer los derechos fundamentales de las personas atendidas”. En Valencia, la orden cuenta con un albergue, situado en la calle Luz Casanova, 9, con capacidad para 50 personas y también con otras 50 plazas en viviendas compartidas repartidas por la ciudad.

Rodilla argumenta que, actualmente, el perfil de las personas sin hogar es muy diverso, por lo que la atención hacia ellos debe serlo también: “La gente tiende a simplificar, pero el perfil de las personas sin hogar es muy complejo. Antes eran personas que no tenían absolutamente nada, ahora muchos llegan con todo tipo de objetos, con familiares…. en estos casos, suelen ser personas que se han visto abocadas a una situación de vulnerabilidad y necesitan un tiempo para rehacer su situación, encontrar un trabajo, una vivienda… y continuar con sus vidas. También hay muchos perfiles migratorios, que se han incrementado en las últimas décadas. Se trata de personas que pueden tener un elevado perfil de preparación, pero un bajo conocimiento del idioma o con problemas de salud física o mental derivados de sus largos procesos migratorios”.

Mensajes de ánimo desde Sant Joan de Deú para superar esta crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19. Foto: SJD

Servicios básicos y dinamización sociocultural

Juan Manuel Rodilla explica que, durante los primeros momentos del estado de alarma, desde Sant Joan de Déu siguieron las directrices que le llegaban desde la orden en toda España y también las de las administraciones local, autonómica y nacional. Posteriormente, se centraron en asegurar los servicios esenciales en los albergues y los pisos tales como alojamiento, comida y medicación. Cuando todo esto se aseguró y se reestructuró al equipo para hacer frente a la nueva situación, se pasó a la fase dos, la cual consistía en que las personas atendidas no abandonaran los recursos. Él reconoce que entre las personas que atienden hay situaciones sociales complejas, patologías de salud física y mental, adicciones… por lo que el confinamiento podía ser delicado de gestionar. Entre las medidas propuestas expandieron los programas de ocio y tiempo libre, los terapéuticos y psicológicos. Rodilla recuerda que fueron los propios internos los que solicitaron que se les ofrecieran pasatiempos, juegos de mesa…

En general, asevera que la respuesta de las personas sin hogar que atienden ha sido muy positiva: “Si hace unos meses nos hubiéramos comentado esto, hubiéramos previsto problemas convivenciales más elevados. Pero hemos visto un compromiso de los residentes a que vaya todo bien, así como varias peticiones de propuestas de mejora que hemos ido incorporando como los torneos de parchís o dominó, las programaciones de películas, talleres…”

La atención en el albergue de Sant Joan de Déu de Valencia no se interrumpe durante la pandemia. Foto: SJD

Tanto es así que asegura que tienen la sensación de que “el barco lo llevamos de manera compartida entre trabajadores y residentes. Estamos contentos pese a la dificultad de la situación. No hemos tenido ningún contagio, lo que refuerza nuestras medidas. El albergue sigue lleno y los residentes están haciendo un trabajo fantástico de autocuidado”, recalca. Es más, afirma que, en muchos casos, se ha pasado de que haya ciertas quejas o problemas de convivencia, a un ambiente más de propuestas y apoyo mutuo. “Hay gente mayor, la media de edad es elevada, y la autonomía personal es reducida, pero los compañeros entre sí se autoayudan y se dan muchas muestras de afecto a los trabajadores, de verbalizar que agradecen mucho lo que se está haciendo por ellos. Nos están dando lecciones de convivencia. Es lo que más nos ha sorprendido, el cariño de la gente y su solidaridad entre ellos mismos”.

Al principio pensábamos que mucha energía se nos iría en el trabajo, pero ahora vemos que son las personas albergadas las que nos dan energía a nosotros, nos agradecen lo que hacemos y eso nos refuerza. Es muy bonito que eso sea lo que te da fuerzas para afrontar el resto de situaciones de esta pandemia como el confinamiento, la falta de contacto social…”, confiesa Rodilla. Él lanza otra reflexión muy interesante: “Las personas que han pasado en su vida personal por situaciones complejas son gente acostumbrada a lidiar con ello. Es una experiencia de la que quizás nos olvidamos y podríamos aprender. Nos trae a una situación positiva, lo ha pasado mal, ojalá no hubiera sido así, pero eso le ha dado herramientas para responder de otra manera ante cualquier crisis. No deja de llevarnos a una reflexión bonita y de aprendizaje”.

Solidaridad empresarial y ciudadania

Otra de las cuestiones que han sorprendido gratamente en Sant Joan de Déu durante esta pandemia ha sido la respuesta de las empresas y la sociedad. “De manera proactiva, varias empresas nos han contactado para preguntarnos qué nos hacía falta. Estamos acostumbrados a la solidaridad ciudadana y del vecindario, pero que ahora nos contacten de forma desinteresada desde diferentes ámbitos es un gran placer”. Tal vez por todo ello, cuando le preguntamos cómo cree que será la solidaridad tras esta crisis, se muestra optimista: “Desde San Joan de Déu estamos acostumbrados a recibir la solidaridad de la gente. Debido a la transformación de una población más pequeña a grandes ciudades donde se pierde un poco el concepto de comunidad pequeña, se puede tener un sentimiento de que la sociedad es poco solidaria, pero nuestra percepción es la contraria. Nuestros centros se enmarcan dentro del barrio, en Marxalenes en nuestro caso, pero las muestras de solidaridad han sido muy positivas. Una parte de nuestro trabajo es gracias a colaboradores y benefactores. Y tenemos una percepción muy positiva”.

Aún así, sí prevé cierto cambio porque “cualquier situación de vulnerabilidad hace a la sociedad replantearse las prioridades. Nosotros trabajamos en sanidad y ahora vemos la importancia capital del sistema de salud”. Él recalca como “muy positivo” que ante el estado de alarma hubiera una presión social para que las 550 personas que están censadas en la calle en Valencia dejaran de estarlo. “Nos parece muy interesante que eso se traslade fuera del confinamiento. Ha sido una prioridad que dejen de estar en la calle durante el confinamiento, es un problema de salud pública, pero cuando termine, obviamente, tendría que ser una prioridad también que dejen de estar ahí”.

Más información sobre Sant Joan de Déu

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios cuenta una trayectoria de más de 125 años en la ciudad de Valencia. En su primera etapa se centró en la atención sanitaria de niños enfermos en el Hospital de la Malvarrosa. Desde 1992 se dedica a la atención de personas sin hogar a través de Programas de Atención Social que se han ido ampliando en función del análisis de las necesidades del colectivo, con el deseo de crear un modelo de atención integral, que favorezca un proceso de inserción social para las personas que atienden.

Nuestra Agencia conoce bien su trabajo desde hace casi una década. En 2013 participamos en la elaboración de su calendario anual. Ese año Alberto Pla pasó una jornada con Félix (ex interno del centro) con Vicente, un bombero del consorcio provincial de Valencia para intercambiar impresiones sobre la vida. Félix —que falleció— terminó sin hogar después de un problema con el juego. En las fotos se encontraba a punto de abandonar el centro tras superar su adicción. Un ejemplo de como personas «completamente normales» pueden terminar en una situación sin hogar, aunque Félix y según Alberto Pla, «haya sido una de las personas con mayor corazón que me haya encontrado nunca».

Su misión es “acoger a las personas necesitadas  respetando su dignidad, cuidándolas y promoviendo mejoras en su calidad de vida”.

Link: www.sanjuandediosvalencia.org

Así transcurrió la jornada entre Félix y Vicente bajo la mirada fotográfica de Alberto Pla en el Centro San Juan de Dios (2013)

 

 

El covid-19 incrementa las desigualdades educativas

2020-04-28T11:09:18+02:00abril 28th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografía de portada de Alberto Pla

Los niños y niñas españoles y los de muchos otros lugares del mundo llevan varias semanas sin acudir a sus centros escolares debido a las medidas de seguridad impuestas por el Covid-19. No obstante, en todo el mundo, y según datos de UNICEF, existen todavía 263 millones de niños y adolescentes que no tienen acceso a la escuela. Para tratar de concienciar esta situación, desde 2001 se lleva a cabo la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME), promovida por la Campaña Mundial por la Educación (CME). Una semana que este año se lleva a cabo del 27 de abril al 3 de mayo y que se celebra en más de 124 países.

Uno de los colectivos más afectados por las medidas de confinamiento impuestas para atajar los efectos del coronavirus están siendo los niños y niñas. En España llevan confinados en sus hogares desde el pasado 14 de marzo, y no fue hasta el 26 de abril cuando se les permitió salir a dar paseos cortos, de una hora de duración y a una distancia no superior a un kilómetro de sus casas. Ellas y ellos, desde su inocencia, han dado grandes ejemplos de responsabilidad, comprensión y resistencia durante todos estos días, pero todavía queda por saber qué efectos tendrá en ellos esta ausencia prolongada de clases y también este encierro domiciliario tan prolongado.

Un niño mira por la ventana durante el periodo de confinamiento. Fotografía cedida por Freepik

Por otra parte, durante este tiempo los padres y madres han tenido más tiempo para estar con sus hijos, pero también han reforzado su relación con los educadores y se han dado cuenta de la importancia, y la dificultad, de su labor. Por todo ello, esta Semana de la Acción Mundial por la Educación se vuelve especialmente importante en este 2020 donde las aulas están en cada hogar, en las mesas del salón, convertidas en espacios de trabajo infantil, en las cocinas, transformadas en lugares donde aprender sobre física y química e incluso en las televisiones o teléfonos móviles que, bien utilizados, también pueden ser excelentes herramientas educadoras.

Uso de los plásticos y preservación de los océanos

Desde la organización de la Campaña Mundial por la Educación (CME), que en España está conformada por las ONG EDUCO, Entreculturas, Plan International y Ayuda en Acción, entre otras entidades colaboradoras, instan a los padres y madres y a los educadores a fomentar en casa y a través de Internet la temática de este año de la SAME: el uso de plásticos y la preservación de los océanos. En este sentido, animan a pintar dibujos sobre estas temáticas, llevar a cabo alguna obra teatral sobre el medio ambiente, leer cuentos, hacer manualidades, aprender sobre los océanos, fomentar el reciclaje. Sin olvidar difundir todo tipo de mensajes de concienciación a través de las redes sociales y exigir a la clase política que cumpla con sus compromisos educativos.

Una playa contaminada con plástico. Fotografía cedida por Freepik.

Aumento de las desigualdades educativas

El CME es un movimiento de la sociedad civil fundado en 1999 durante el Foro Mundial de la Educación llevado a cabo en Dakar, Senegal. Tiene como objetivo promover y defender la educación como un derecho humano básico. En esta línea, el responsable de políticas e incidencia de la CME y exRelator de Naciones Unidas sobre el derecho a la educación, Vernor Muñoz, comentaba hace unos días que, a causa de los efectos de la pandemia, “a la exclusión escolar se suma la exclusión de los aprendizajes. La interrupción de aprendizajes va a causar graves pérdidas, se van a acumular desventajas difíciles de superar. Además, la escuela es un entorno básico de socialización, un mapa para construir relaciones, un centro de encuentro que permite el juego y la felicidad. Eso lo estamos perdiendo con el COVID-19”.

Aunque parezca increíble, incluso en un país desarrollado como España existen todavía muchos niños y niñas que no tienen acceso a Internet en sus hogares o que lo tienen con muchas limitaciones. Ahora, que todo es online, esta brecha se vuelve más amplia que nunca y puede tener todo tipo de consecuencias. Desde el CME han lanzado un vídeo para concienciar sobre esta situación y también han promovido el hastag #lamejorlección, con el que animan a reflexionar y compartir sobre cuáles son las lecciones que cada uno está aprendiendo durante este tiempo de confinamiento y estado de alarma.

Como también señala Vernor Muñoz: “Tenemos ahora una oportunidad para construir nuevos abordajes desde la solidaridad, desde el bien común, desde los servicios públicos y gratuitos; y también de cambiar nuestros modelos escolares, pasar del individualismo, la medición y el consumo exacerbado a sistemas educativos basados en la cooperación y en la solidaridad”.

La Unesco lanza la Coalición Mundial para la Educación

Desde la UNESCO promovieron a principios de abril la Coalición Mundial para la Educación, con el objetivo de ofrecer a los niños y jóvenes opciones de aprendizaje inclusivo durante este período de interrupción repentina y sin precedentes en la educación. Desde este organismo incidían en que “el cierre de escuelas agrava las desigualdades en la educación y afecta de manera desproporcionada a los niños y jóvenes más vulnerables”.

A lo largo de estas semanas de confinamientos, estados de alarma… han surgido varias iniciativas, desde todo tipo de organismos públicos y privados, ong, fundaciones… para promover la educación y tratar de luchar contra problemas como la falta de acceso a la misma, la brecha digital, el trabajo infantil… Una propuestas que tendrán mayor o menor repercusión y éxito en la medida en que las sociedades en su conjunto y los ciudadanos a modo particular las defiendan y las promuevan. Los niños y niñas son uno de los sectores más vulnerables de la población y, aunque nos han dado lecciones a todos durante esta pandemia, debemos seguir protegiéndoles en todo el mundo, empezando por uno de sus derechos más básicos; el de tener acceso a una educación pública y de calidad.

Documentales y proyectos sobre educación

Otra forma de concienciar sobre la educación y de fomentar el derecho a la misma es visualizando documentales sobre cómo esta puede transformar la vida de niños y niñas en diferentes lugares del mundo. En nuestra agencia estamos convencidos del poder de la educación para cambiar vidas y transformar el mundo. A lo largo de los últimos años hemos podido conocer de primera mano diversas realidades educativas en varios países y continentes gracias al apoyo y la colaboración de ONGD y fundaciones como la Asociación CONI, la ONG CESAL, la Fundación SOLCA, la Fundación Fontilles, la ONG Cooperación Internacional, la ONG PROYDE, la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol…

Os invitamos a ver el resultado de algunas de estas iniciativas en nuestra sección de Proyectos de nuestra página web.


#SemanadeAcciónMundialporlaEducación

#SAME2020

#LaMejorLección

#Quédateencasa

 

“El confinamiento en Etiopía es totalmente imposible. La inmensa mayoría de la población vive al día”

2020-04-24T11:16:23+02:00abril 24th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

La pandemia mundial ocasionada por el Covid-19 está cambiando los modos de vida en todas las partes del mundo. Una de las primeras medidas lanzadas desde diferentes gobiernos, sobre todo los occidentales, fue recomendar que sus ciudadanos que vivían en otros lugares regresaran cuanto antes. No obstante, existen personas que no solo han decidido permanecer donde estaban, sino que lo han hecho porque son conscientes de que su labor, vinculada a proyectos de cooperación internacional resulta fundamental y lo será todavía más a corto y medio plazo. El equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social queremos mostrarles todo nuestro apoyo y admiración. En este sentido, vamos a llevar a cabo una serie de entrevistas con cooperantes españoles que han decidido continuar en sus países de destino.

Arrancamos estas entrevistas con Lourdes Larruy, responsable de la Comunidad Misionera san Pablo Apóstol (MCSPA) en Muketuri (Etiopía). Precisamente, dos días antes de que se declarara el estado de alarma en España, tres integrantes de nuestra agencia regresamos de Muketuri donde fuimos a grabar nuestro próximo documental. Allí fuimos testigos de cómo la MCSPA, junto a la Fundación Emalaikat y otras entidades colaboradoras como la ONG MOSSolidaria, trabajan cada día para contribuir a la formación de niños y niñas, para garantizar su alimentación, así como para llevar agua, mediante la construcción de pozos, a lugares muy remotos, entre muchas otras acciones e iniciativas. Lourdes Larruy nos relata cómo ha cambiado la pandemia todas estas acciones y nos muestra su preocupación sobre cómo podrán mantenerlas si esta se prolonga.

Lourdes Larruy abraza a Genet, la protagonista del documental que rodamos en Etiopía para la Misión San Pablo Apóstol. Fotografía: Alberto Pla

Lleva 20 años viviendo en África y 13 en Muketuri (Etiopía), ¿pensó en algún momento en regresar a España por el Covid-19?

No pensé en regresar a España en ningún momento, este es mi lugar. De hecho, tenía previsto viajar a España justo en marzo para dar charlas en algunas universidades, ver a benefactores y a la familia, pero decidí no ir ya que después seguramente no podría volver.

¿Qué le dicen su familia y amigos en España?

Mi familia, aunque les encanta que vaya enseguida, me dijeron justamente eso: “No vengas porque después no podrás volver”. Muchos en España se muestran preocupados por la gente en África, sobre todos los que han estado aquí. Nos han dicho que si este virus está siendo devastador en nuestras sociedades, las cuales cuentan con buenos sistemas sanitarios, ¿qué va a pasar en África? Muchos nos han insistido en que nos cuidemos… otros nos preguntan cómo estamos y qué situación vivimos. Muchos voluntarios que han estado aquí quieren saber cómo está la situación… De manera que montamos un grupo de Whatsapp con ellos para rezar un padrenuestro a la misma hora por la gente de Etiopía todos los días: creo que ha sido consolador para nosotras y fortalecedor para todos.

Etiopía saltó a la actualidad cuando la aerolínea nacional, una de las más importantes de África, decidió mantener los vuelos con China. Pese a ello, no ha habido, de momento, un boom de contagios. Se habla de que los motivos pueden ser la juventud de la población y que se tomaron medidas de prevención pronto. ¿Está de acuerdo?

Desde luego, la edad media de la población etíope va a ayudar, aquí casi no hay, prácticamente, nadie que pase de los 65 años. Por otro lado, pareciera que la población que está permanentemente desnutrida podría ser víctima fácil, pero también creo que son supervivientes, han desarrollado una fortaleza extraordinaria porque luchan a diario por sobrevivir. Las medidas de cerrar escuelas y universidades y cerrar fronteras terrestres y transportes públicos creo que ha ayudado a que no se extienda por el país o, al menos, que no lo haga rápido. También el control de las personas que llegan de fuera, están en cuarentena en lugares aislados, incluso algunos que se sabía que llegaron de otros países los vienen a buscar en ambulancias… Lo de los mercado es más complicado: en Muketuri, como en muchos lugares, han trasladado el mercado a lugar más grande, en nuestro caso, a la cancha de futbol, para que las paradas en el suelo puedan estar más separadas… pero es imposible guardar distancia.

Deribe reparte una ración a los niños y niñas de la comunidad de Gimbichu. Fotografía: Alberto Pla

“En Etiopía se es mucho más consciente de la vulnerabilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza”

¿Cree posible que el virus, como se dice desde algún lugares, podría haber pasado sin mayor trascendencia ya por varios países africanos, entre ellos Etiopía? ¿O tal vez no ha llegado aún con fuerza o los datos que se dan no son los correctos?

Todo puede ser, lo que está claro es que los números de infectados aumentan, aunque lentamente, también porque no se realizan tantos tests… y es muy probable que mucha gente no quiera ir al hospital, es difícil de saber. Lo que si que creo que está ayudando es el hiper control que este país tiene sobre la información de quien llega de fuera y rastrear los contactos que hayan podido tener. Es de resaltar la religiosidad de este país: el gobierno pidió oficialmente a los lideres religiosos, de todas las religiones, que llamaran a la oración en esta situación de pandemia, reconociendo su frágil sistema sanitario para atender a la población. Todos los días a las 21h en la TV nacional uno de diferentes grupos religiosos reza por ello. Se ha declarado un mes de oración y ayuno. Es impresionante cómo le gente sencilla confía en que la fe de los etíopes va ayudar; lo que está claro es que aquí se es mucho más consciente de la vulnerabilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza.

¿Son factibles las medidas de confinamiento y aislamiento en un país como Etiopía en el que muchas personas viven al día y comparten casas que, en muchos casos, solo tienen una estancia o un par de ellas?

El confinamiento aquí es totalmente imposible. La inmensa mayoría de la población vive al día. Es una economía muy precaria, muchos viven de ser jornaleros, o bien de la construcción, o hacer trabajos de lavar ropa o cocinar en el caso de las mujeres, sin ningún tipo de contrato; si hay trabajo se come, si no, las cosas se ponen difíciles.

Por otra parte, las casas son pequeñas, oscuras, no se puede estar encerrado por el día. Nadie tiene almacenado nada de comer, lo que ganan cada día no les da para eso. En este sentido, los que viven del campo lo tiene un poco mejor, porque tienen, al menos, su cosecha. Ha sido impresionante la iniciativa de gente campesina que ha ayudado con parte de su cosecha para que el gobierno pueda distribuir comida en los pueblos más grandes y en las ciudades.

Unas mujeres secan ropa al sol en el altiplano etíope. Fotografía: Alberto Pla

¿Cómo ha cambiado vuestro día a día debido a esta pandemia?

Pues llevamos más de un mes sin movernos de Muketuri. Antes íbamos cada semana a misa a la capital y hacer compras o a llevar gente al hospital. No queremos ir sobre todo para evitar la posibilidad, por pequeña que sea, de traer el virus aquí. Mientras tanto, Nuestro Centro Materno infantil está cerrado y los comedores también. Los niños que tenemos becados en escuelas internas están aquí en Muketuri y organizamos cosas con ellos para que no pierdan su curso escolar. No podemos hacer reuniones de más de cuatro personas en la misma habitación. Pero continuamos visitando a familias y excavando pozos.

En Muketuri cuentan con un comedor escolar infantil con unos 350 niños, ¿qué supone para ellos y para sus familias no ir ahora al colegio?

Pues ese es un problema, porque nuestro centro Materno Infantil, con 346 niños y niñas, es un centro educativo, pero lo más importante es que los menores reciben dos comidas todos los días de lunes a viernes. Por eso hemos organizado, desde hace dos semana, la distribución de comidas a las familias más pobres de los niños registrados en el Centro, porque si no, sencillamente, no comen. Y después el problema será mayor si están desnutridos y enfermos.

¿Qué están haciendo durante estos días para aliviar el sufrimiento de estas familias?

Cada martes distribuimos a 42 familias alimentos: 4 kg de harina o cereal, 10 huevos, jabón y verduras. Y cada sábado atendemos a los niños del programa de desnutridos con harina proteica y leche. Todo esto con las precauciones marcadas por el gobierno: la gente se espera fuera con un distancia de 2 metros entre ellos, los vamos llamando de uno en uno, se lavan las manos antes de entrar… También estamos confeccionando mascarillas en el taller de costura, para las maestras y para el personal voluntario etíope que nos ayudan en la distribución.

¿Cuáles son las principales necesidades ahora mismo para mantener este tipo de ayudas?

Necesitamos fondos para comprar comida, hasta ahora hemos ido tirando de la comida que teníamos para el centro, pero ya tenemos que comprar. El valor de los que damos a cada familia cada martes es de unos 6 euros, todas las semanas a 43 familias… De momento, la ayuda la centramos en estas familias.. si esta situación se alarga más aumentará el número de gente que no tiene nada que comer.. y no sé si podremos responder a todas; El gobierno también ha organizado una lista de gente que necesita ayuda y nos coordinamos para la distribución. Les pasamos la lista cada semana de la personas a quien les estamos dando comida.

Es un poco agobiante no saber qué va a pasar.. hay jóvenes que han vuelto de la universidad, donde comían, y no tienen donde trabajar, o jóvenes que vivían de bici taxi o de limpiar zapatos en la calle… estamos pensando en organizar un programa de comida por trabajo, o sea, gente que hagan trabajo comunitarios como limpiar el pueblo a cambio de comida, pero de momento no tenemos fondos para eso, vamos a ver si lo podemos hacer junto con el gobierno local.

Una niña ayuda a dar de comer a su hermano en el comedor que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Gimbichu, Eitopía. Fotografía: Alberto Pla

Llevan a cabo un programa con niños desnutridos. ¿En qué consiste? Si esto se alarga, ¿lo podrán mantener?

Atendemos a unos 250 niños que, por distintas razones, están por debajo de su peso normal, algunos porque son gemelos y la madre no tiene suficiente leche para dos bebés; reciben harina proteica y leche hasta que su peso es normal para su edad. Más o menos la mitad vienen de los pueblos de alrededor de Muketuri y la otra mitad viven en Muketuri. Los que están viniendo ahora son mayormente de Muketuri; los de los pueblos vienen menos, la gente se mueve poco, por las indicaciones que el gobierno está dando por radio. Este programa está diseñado para aportar un suplemento alimenticio a los bebés, pero ahora muchas de estas familias, en muchos casos mujeres solas, no tienen cómo mantener al resto de la familia, esto es un gran problema, que no se podrá mantener pacíficamente mucho tiempo.

«Hay que sensibilizar en que la falta de justicia en tantos lugares nos hace a todos más vulnerables»

Teme que Europa, una vez pase esta crisis, se centre, más que nunca, en sí misma, y se olvide de la cooperación al desarrollo y del sufrimiento en otros países?

Obviamente, estamos ya pensando en que a partir de ahora las ayudas bajarán, sobre todo las convocatorias, grandes ayudas… pero nuestra experiencia está siendo que mucha gente está reaccionando de manera solidaria, pensando en África, queriendo colaborar, quizás más modestamente, pero no olvidarse. Sobre todo, nuestros colaboradores permanentes, muchos han estado aquí y se sienten vinculados.

También creo que a gran escala tendrá que haber una reflexión sobre la interacción de todos los países del mundo: creo que este virus ha puesto el dedo en la llaga en el sentido de que no podemos vivir unos sin los otros, o sea, pretendiendo vivir bien cuando hay lugares dónde no existen sistemas sanitarios, porque esto nos va a afectar a todos. Creo que al menos en el tema salud habrá más corresponsabilidad… aunque sea por protección propia.

¿Qué habría que hacer para que esto no ocurriera?

Profundizar en eso, en cómo nos afecta a todos lo que se vive en el otro lado del mundo. Sensibilizar en que la falta de justicia en tantos lugares nos hace a todos más vulnerables. Creo que es una buena ocasión para profundizar en la gratuidad de lo que tenemos; no podemos controlarlo todo, por mucho dinero que uno tenga. no puede controlar algo como esta pandemia.

Mari Olcina, directora de la ONGD MOSSolidaria pesa a un bebé en la comunidad de Gimbichu, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla.

En un hipotético escenario en que los europeos buscaran refugio en un continente como África, ¿cómo cree que sería la acogida?

Al principio hubieron en la capital brotes de odio a los extranjeros, pero, en general, la gente de los pueblos, los que nos conocen han reaccionando preocupándose por nosotros, por nuestras familias, por los voluntarios que han estado aquí.. Hemos recibido muchas muestras de agradecimiento por habernos quedado; una mujer nos dijo: “Hemos comentado en mi poblado que pudiendo iros a vuestro país con vuestra familia, os quedáis aquí con nosotros, os lo agradecemos mucho.” Con el vocabulario etíope muchos nos dicen “que Dios os dé larga vida”.

NOTA: Si colabora o pertenece a alguna ONGD y desea que entrevistemos a alguna persona española que continúa como cooperante en algún país del mundo, póngase en contacto con nosotros:

apla@albertopla.com

gsanchez@albertopla.com

Día del Libro: La solidaridad de las palabras

2020-04-23T14:09:33+02:00abril 23rd, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotografía de portada: Alberto Pla. En el texto: Jesús Montaña y Juanjo Martín.

Un libro es una invitación al descubrimiento, una carta abierta a la imaginación, un billete abierto para viajar en el tiempo y en el espacio, una vía de escape hacia lo desconocido. Lo saben bien los presos que, desde sus reclusiones forzosas, viajan y se sienten libres a través de sus páginas. Y lo están descubriendo también ahora gran cantidad de personas en todo el mundo las cuales, desde sus confinamientos domiciliarios ocasionados por el Covid-19, logran volver a viajar, vivir aventuras, reflexionar y hasta ser solidarias leyendo un buen libro. Este 23 de abril, Día Mundial del Libro, es otra gran oportunidad para levantar la vista de nuestro teléfonos móviles, para dar un respiro a esa serie en streaming que estamos devorando con ansiedad y para mirar hacia las estanterías de nuestra habitación o de nuestro salón porque allí, si observamos con atención, seguro que aguarda, llamándonos desde su silencio, un libro que nos hará pasar momentos formidables.

El origen valenciano del Día del Libro

La celebración cada 23 de abril del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor fue proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1995. No obstante, su origen es muy anterior y guarda una estrecha relación con España y también con la Comunidad Valenciana. ¿Sabían que fue propuesto por el escritor valenciano Vicente Clavel Andrés a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y aprobado por el rey Alfonso XIII de España en 1926. La fecha tampoco es una casualidad, pues un 23 de abril de 1616 fallecían dos de los grandes autores de la literatura universal; Cervantes y Shakespeare. Por otra parte, también en este día es San Jordi, patrón de Cataluña y Aragón, pero también de diversos países, regiones y ciudades, entre ellas Alemania, Etiopía, Inglaterra, Portugal o México.

Una mujer lee un libro en la playa. Imagen cedida por Freepik

Propuestas solidarias para el Día del Libro

Es habitual que cada 23 de abril se lleven a cabo todo tipo de iniciativas y actos en diversas ciudades del mundo para conmemorar este día. Es más, en muchas de ellas esta jornada suele coincidir con la celebración de la Feria del Libro. Este año, no obstante, nada de esto es posible, pero están surgiendo todo tipo de iniciativas online para no dejar pasar la oportunidad de poner en valor algo tan importante como son los libros, la lectura, el conocimiento al fin y al cabo. Nosotros nos centraremos, a continuación, en algunas de ellas que cuentan con un carácter solidario y os propondremos también libros comprometidos.

CEAR: La cultura, tu refugio

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) plantea hoy, a las 19 horas, una conferencia literaria online titulada «Relatos de mujeres refugiadas». Esta se enmarca dentro de su campaña «La cultura, tu refugio», la cual, según indican desde CEAR “es un espacio para escuchar y compartir sobre migración, refugio y asilo y trascender de la mano de escritores, escritoras, expertos, poetas y poetisas que te llevarán a plantearte situaciones, encontrarte en países en los que nunca te hubieras imaginado o acercarte a historias increíbles”.

Quédate conmigo”, un libro solidario contra la soledad

Quédate conmigo es un libro que podemos leer durante estos días y con el que, además, contribuiremos a combatir un problema que se está acrecentando por la crisis del coronavirus como es la soledad. Su autor es Javier Benavente, presidente de la ONG Alares y de la Fundación Alares y presidente de honor de la Fundación para la Diversidad. La recaudación íntegra de este libro se destina al proyecto de Alares “ilumina una vida”, mediante el cual se lleva a cabo un acompañamiento telefónico a personas mayores durante esta pandemia a través del teléfono gratuito: 900  877  037. El libro de Benavente se iba a presentar en marzo, pero el estado de alarma lo impidió. En él el autor da algunas claves sobre cómo enfrentarse a la adversidad, a la pérdida de clientes y a los callejones sin salida en el ámbito profesional y en la vida.

Un niño lee un libro en una biblioteca. Fotografía cedida por Freepik.

Aprender a cocinar con niños

Uno de los aspectos positivos de este confinamiento es que en muchos hogares los más pequeños se han acercado, más que nunca a la cocina. En esta línea, un buen libro para aprender cómo cocinar con niños y para hacerlo de una forma solidaria es El chef de la alegría. Esta creación del chef Xanty Elías y la profesora Cintia Jiménez Ruiz forma parte del proyecto “Los niños se comen el futuro, que fomenta la cultura gastronómica en el mundo y en los colegios a través de la Fundación Prenauta.

Puro Perú”, un cómic de Paco Roca y otros autores para la ONGD CESAL

Otra forma de acercar a los más pequeños y también a los que no lo son tanto al mundo de la lectura es a través de los cómics. Y si, además, estos son solidarios, mucho mejor. Un buen ejemplo es el cómic Puro Perú de la ONGD CESAL. Este fue presentado el pasado 3 de diciembre en Valencia y pretende concienciar sobre el cambio climático. Puro Perú consta de seis historias creadas por ilustradores y guionistas tan conocidos como Paco Roca (Premio Nacional del Cómic), Pam Roca, MacDiego (director de la obra), Nuria Tamarit o Rubén Jiménez.

Pam López, MacDiego y Paco Roca durante la presentación de Puro Perú. Fotografía: Jesús Montaña

Avanzadoras” y “Viñetas de vida”, de Intermón Oxfam

Desde Intermón Oxfam se suman a las propuestas solidarias para este particular Día del Libro y lo hacen promoviendo dos obras solidarias que han elaborado desde esta organización como son Avanzadoras y Viñetas de vida. La primera de ellas busca recaudar fondos para mantener los programas de derechos de las mujeres. Es un discolibro en el que se narran las historias reales de 12 mujeres avanzadoras de América Latina, África y Asia. Por su parte, Viñetas de vida es un cómic en defensa de la cooperación al desarrollo narrado por 10 autores que recorrieron para ello 12 países de Latinoamérica, África y Asia.

Cooperació valenciana. 30 anys transformant el món”

La Generalitat Valenciana cumplió en 2019 un total de 30 años financiando y acompañando todo tipo de proyectos de cooperación al desarrollo en diferentes países del mundo, pero también en España. Para conmemorarlo lanzó el libro Cooperació Valenciana, 30 anys transformant el món que producimos en la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social. Este fue presentado en enero de este año en el Palau de la Generalitat en un masivo acto que contó con la presencia de gran cantidad de protagonistas de la cooperación valenciana, así como de diversos consellers y que fue clausurado por el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig.

Estas son algunas propuestas e iniciativas para conmemorar este Día Mundial del Libro, pero estamos seguros de que existen muchas más, entre ellas, las lecturas a los pacientes en hospitales o las donaciones de libros para aquellos que están sufriendo los peores efectos del Covid-19. Cada uno de nosotros podemos ayudar también a sobrellevar la soledad de personas queridas o también de desconocidos llamando por teléfono o realizando una videollamada y leyéndoles algún libro, cuento o poesía. Al igual que podemos organizar lecturas colectivas en nuestro hogar, especialmente en aquellos donde viven niños y niñas. Seguro que así, entre todos, logramos no solo vivir un Día del Libro especial sino también muy humano y solidario.

 

Ximo Puig con Alberto Pla en la presentación del libro «Cooperació valenciana. 30 anys transformant el món». Fotografía: Juanjo Martín.

La Madre Tierra respira, por fin

2020-04-22T18:06:36+02:00abril 22nd, 2020|

Decir tierra

es decir madre,

parto, nacimiento, sangre;

decir tierra es decir paz,

vientre, cuna, seda,

farol encendido, sol frío;

decir tierra,

es decir raíz apasionante,

cordón umbilical,

repitiendo madre tierra,

tierra madre.

(Poema Madre Tierra, de Caridad Hernández)

 Por: Gerard Sánchez | Fotografías: Alberto Pla y fondo marino cedidas por Freepik

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, lo saben bien los animales, esos que ahora, cuando gran parte de la población permanece confinada en sus casas, recuperan parte del terreno perdido o, mejor dicho, arrebatado, en los últimos siglos por una especie que, acostumbrada a creerse dueña de todo, se ha creído también dueña de la tierra en su conjunto. Hoy, como cada 22 de abril, esa especie autodenominada “Sapiens” celebra el Día de la Madre Tierra. No obstante, la tierra viene celebrando desde principios de este 2020 que su especie más invasora le haya dado, por fin, un merecido y necesario respiro. Aunque este no haya sido voluntario, sino ocasionado por el Covid-19.

Unas mujeres trabajan en campos de la localidad de Barda, en Mozambique. Fotografía: Alberto Pla.

La sexta extinción masiva

El calentamiento climático, los gases de efecto invernadero, el derretimiento de los polos o la pérdida de la biodiversidad son algunos de los efectos de las acciones del ser humano sobre la madre tierra. Como asevera la ONU, la diversidad de especies dificulta la propagación rápida de los patógenos, por lo que promoverla es una excelente forma no solo de cuidar de nuestro planeta, sino de nosotros mismos. Desde la ONU alertan también de que “alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción”, en lo que se considera ya como la sexta extinción masiva, aunque con la peculiaridad de que esta se está produciendo a ritmos mucho más acelerados que las anteriores. Según un estudio de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y la Universidad de Gotemburgo (Suecia), si se continúa con el ritmo habitual, en solo 50 años se llegaría a un estado tal que la naturaleza necesitaría entre 3 y 5 millones de años para recuperar sus niveles actuales.

Durante las últimas semanas han dado la vuelta al mundo imágenes de grandes ciudades como Pekín, Londres o Madrid, prácticamente, libres de polución. Se ha divisado a animales salvajes en lugares normalmente copados por el ser humano y se ha puesto de manifiesto el efecto contaminante y destructivo de nuestro actual modo de vida. No obstante, ¿cambiaremos nuestros hábitos cuando acabe el confinamiento?, ¿seremos más conscientes del efecto de nuestras acciones en nuestro ecosistema?, ¿exigiremos a las empresas y a los gobiernos medidas más efectivas para proteger la naturaleza y a la madre tierra?, ¿concienciaremos a las nuevas generaciones sobre la relevancia de respetarla?

De la respuesta que demos a estas preguntas y a otras similares, de nuestro compromiso individual y, sobre todo, colectivo, dependerá que consigamos revertir los niveles de contaminación y destrucción actuales para lograr que el Día de la Tierra no sea un día sino que sea, más bien, un hábito, una costumbre, una forma de vivir.

Concurso “Campeones de la Tierra”

Para tratar de promover el respeto hacia nuestro planeta, la ONU lanzó en 2005 un concurso llamado “Campeones de la Tierra” que todavía pervive. A través de su página web cualquier persona puede promover a candidatos al mismo. Por ejemplo, en 2019, el premio, en su categoría de Inspiración y Acción, fue para el movimiento juvenil Fridays for Future, cuya cara más visible es la joven activista climática Greta Thunberg. De hecho, este movimiento surgió y se expandió por diversos países del mundo en 2018, después de que Thunberg se sentara frente al parlamento sueco durante tres semanas para llamar la atención sobre la emergencia climática.

Mensajes de alerta de la “Madre Tierra”

El pasado mes de octubre, en relación con la campaña y la manifestación de Pobresa Zero, organizada por la Coordinadora Valenciana de ONGD (CVONGD) la “Madre Tierra” dio una conferencia en Valencia en la que alertó sobre diversos daños que le estamos infligiendo a ella y a nosotros mismos. “El cambio climático afecta a todas las personas, pero en especial a las poblaciones que dependen más de los recursos naturales, las comunidades rurales de los países empobrecidos, y dentro de ellas a las mujeres, que producen hasta el 80 % de los alimentos en estos países”, aseguraba. En esta línea recordaba que, según la Organización Mundial de la Salud, el calentamiento global será responsable de 250.000 muertes al año entre 2030 y 2050 solo a causa de la desnutrición, la malaria, las diarreas y los golpes de calor.

La Madre Tierra nos instaba también a actuar: “Necesitamos un cambio de modelo urgente y radical que no se base en la contaminación del planeta y la explotación sin límite de los recursos naturales, que minimice unos costes sociales de discriminación y exclusión que son insoportables».

Fotografía cedida por LuqueStock / Freepik

Ahora, solo seis meses después de aquellas advertencias, los efectos de un virus están ocasionando también que el ser humano, por fin, se pare un momento a pensar en lo que está haciendo. Esta pandemia puede ser una oportunidad única, tal vez la última, para darnos cuenta, de verdad, de cómo una especie que ocupa un lugar trascendental en el planeta en el cual habita, puede contribuir no solo a su desgaste y destrucción, sino también a su cuidado y su pervivencia.

Es momento de hacer caso a los expertos, a los sabios de verdad, aunque estos, al contrario de lo que podamos pensar, no cuentan con másteres y doctorados, sino que apenas están dando sus primeros pasos de vida. Miremos hacia abajo y observemos cómo los niños y las niñas tratan a la naturaleza, a los animales, a las plantas. Porque tal vez esos seres humanos en miniatura que están dando tantas lecciones de buen comportamiento y resistencia durante este confinamiento, nos den la lección definitiva que necesitamos para no solo autodenominarnos “Sapiens” sino para serlo de verdad.

En estos tiempos tan extraños y complicados, tal vez nuestra única salvación esté en nuestra cultura y conocimientos acumulados, en artes como la poesía. Y, cómo no, en los más pequeños, en los niños y niñas que miran el mundo desde unos ojos puros, no viciados por la avaricia, la envidia, la ambición o el egoísmo. Por eso queremos acabar, precisamente, con una poesía de Gloria Fuertes que va dirigida a los niños y a los que no lo son tanto.

 

 Niño Tom:

Si vas al campo,

no subas por los almendros.

Ni cojas nidos,

ni caces pájaros,

ni mates insectos negros.

¡Ay, esa flor, esa flor

que ahora muere entre tus dedos,

sus novecientas hermanas

la están echado de menos!

Si vas al campo,

sé bueno.

¡Échate en la hierba,

canta,

estate quieto!

No deshagas las casas

de los insectos

Niño Tom:

Si vas al campo

Sé hombre,

niño pequeño.

(Niño Tom, de Gloria Fuertes)

 

#DiaInternacionaldelaMadreTierra

#DiadelaTierra

#Quédateencasa

 

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