MARE NOSTRUM

Mare Nostrum es un proyecto de comunicación que pretende visibilizar el drama que viven miles de personas cruzando el mediterráneo de una manera crítica y humana.

El proyecto pretende desarrollar durante los próximos dos años conferencias, exposiciones gráficas, publicaciones de artículos y la realización de un largometraje documental.

Un proyecto de 

Sergio Villanueva | José Boquet | Alberto Pla

Arte

Deniz Kabuloglu

Colaboran

Oscar Rivero

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¿Por qué este proyecto?

 

Por Alberto Pla

El bombardeo mediático que sufrimos a diario con imágenes dramáticas de refugiados no genera una respuesta activa por parte de la población. Tampoco los datos, ni las noticias diarias de oleadas de emigrantes que huyen de la guerra y alcanzan o no alcanzan nuestras costas, ya sea por el desinterés, la desinformación o el desconocimiento sobre lo que acontece realmente.

Las imágenes de Aylan Kurdi, el niño sirio que murió ahogado y cuya imagen con el rostro sobre la playa dio la vuelta al mundo, sirvió para ubicar en las portadas internacionales el problema de los refugiados sirios y sus náufragos en costas griegas. Sin embargo, otros niños siguen naufragando y lejos quedan las soluciones que pongan fin a su sufrimiento.

Estamos sufriendo un peligroso proceso de deshumanización, de normalización de la situación que nos bloquea y acostumbra a convivir con uno de los mayores dramas que han asolado a Europa desde su formación. Para sensibilizar y generar conciencia, es necesario contactar con los actores implicados, hacerse preguntas –casi más que encontrar respuestas– para así, de alguna manera, arrojar algo de luz a este sin sentido.

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¿Qué está pasando?

 

Por José Boquet

El lugar más próspero, seguro y libre del mundo que es Europa está haciendo aguas como consecuencia de la falta de coordinación y de recursos para hacer cumplir a sus estados miembros las decisiones tomadas por el consejo de la UE con respecto a la crisis de los refugiados.

El Parlamento Europeo aprobó en 2013 un sistema común Europeo de asilo al refugiado. Entre 2015 y 2016, la UE ha celebrado 6 cumbres sobre migración, aprobándose en septiembre de 2015 la reubicación de 160 mil refugiados, y en mayo de 2016 de otros 40 mil. Hasta el momento hay presupuestados nuevos fondos para la ayuda a los refugiados pero las aportaciones económicas de los países miembros de la unión europea son muy bajas y no son capaces de ponerse de acuerdo para cumplir lo aprobado por la comisión europea.

República Checa, Eslovaquia, Hungría, Polonia y España se oponen a un mecanismo permanente y obligatorio de acogida. Además, cada vez existe más presión interna dentro de la UE para suspender el espacio Schengen, uno de los mayores éxitos e iconos, junto con la moneda única, de la Unión Europea.

Los países de tránsito hacia la UE están desbordados. Turquía ya acoge a 2,6 millones de refugiados. Los campos de refugiados están pasando a ser Centros de Internamiento de Extranjeros para coordinar las deportaciones de refugiados fuera del territorio de la UE, y las expulsiones colectivas, algo totalmente ilegal y que vulnera algunos artículos de la comisión de derechos humanos de la unión europea así como de la Convención de Ginebra.

No se están creando corredores humanitarios ni de rescate marítimo para evitar que los refugiados corran riesgos innecesarios durante su huida hacia países seguros, el 95% de las llegadas a territorio europeo a través del mar mediterráneo son mediante incidencia, es decir, por rescates de ONG, población civil o guarda costera, y así llevamos casi 4000 personas ahogadas durante los últimos dos años.

No hay manera de llevar a cabo actuaciones comunes y aunque se han aprobado unas medidas iniciales solidarias,  cada país está actuando de manera individual según sus posibilidades, orientación política de sus respectivos gobiernos, situación económica de cada país, situación geográfica, posibilidad real de absorción de población emigrante, y presiones sociales internas. La UE es incapaz de actuar de manera conjunta y de aportar soluciones globales y son solo algunos estados miembros, quienes están reaccionando con políticas sociales y de acogida muy diversas.

Creo en Europa y si queremos que todo siga igual dentro de ella debemos de empezar a cambiar nuestras relaciones políticas, económicas, sociales y de educación fuera de ella, o perderemos lo que tanto nos ha costado construir.

¿Cómo nace el proyecto?

 

Por Sergio Villanueva 

Hace unos meses, José Boquet, un buen amigo de la infancia, del colegio, de la adolescencia, de la época adulta y, por tanto, un hermano, me citó en un lugar del barrio de Ruzafa de Valencia para comentarme una idea que tenía vibrando en su interior, una experiencia emocional que quería vivir, un viaje al que quería que le acompañara. Se trataba de ir juntos a la isla de Lesbos, en Grecia, para ayudar en lo que pudiéramos a algún grupo humanitario en la recepción de refugiados. Me proponía vivir en primera persona, carne, corazón y alma, el conocimiento de un conflicto que nos tiene avergonzados como europeos, y aun me atrevería a concretar el término, como mediterráneos.

Recordé entonces que fue ese mismo amigo, ese hermano, quien me ayudó en la producción de mi primer documental como director, EL REGRESO A NINGUNA PARTE, en el que mostrábamos el viaje de regreso de unos emigrantes jubilados españoles desde Alemania. Pensé que igual que en ese viaje, en esta nueva experiencia que íbamos a vivir, podríamos encontrar una posible historia con la que remover alguna conciencia.

Pero necesitábamos a alguien que conectara con nuestro compromiso, y que se involucrara a nivel audiovisual. Fue cuando propuse a Alberto Plá, siempre en mi mente cuando pude ver su trabajo documental UN SOL PARA DOMINICANA, sobre la importancia de la Educación como progreso y desarrollo en República Dominicana.

Alberto se unió con ilusión al viaje cuando supo de la importancia social y emocional de nuestro viaje. Dispuso su estructura empresarial para la realización del documental. Y fue aún más allá en sucesivas reuniones, al sugerir que el Proyecto debería de estar vivo durante varios años, en los que viajaríamos a diferentes zonas, conflictivas o no; visitaríamos diversas instituciones públicas y organismos no gubernamentales, la sede de la Unión Europea en Bruselas y la ONU en New York. De ese modo, iríamos sumando posibles respuestas a la pregunta fundamental que siempre llevaríamos en el equipaje para este viaje:

¿Por qué Europa no encuentra una solución al conflicto de los refugiados?

2-ESCAPE
6-CAMINANDONUEVO
8-ABRAZO